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domingo, 28 de febrero de 2021

REDISTRIBUCIÓN DE RIQUEZAS

La mayordomía es un sinónimo de administración que casi no usamos, cuyos orígenes están en la esclavitud, ya que el amo tomaba a uno de sus esclavos y lo nombraba «mayordomo» o «administrador de su casa»; la palabra mayordomía tiene sus raíces en el vocablo griego «oikonomia» que significa «administración de una casa», por lo que la denominación que se la da a quien administra una casa es «oikonomos» (mayordomo). Una de la acepciones que el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española le da al vocablo mayordomía es «Cargo y empleo de mayordomo o administrador».

Una de las actividades que se cree que le corresponde a los administradores, en particular a los públicos, es la redistribución que la Real Academia Española define como «Acción y efecto de redistribuir», mientras que las acepciones de redistribuir son «Distribuir algo de nuevo» o «Distribuir algo de forma diferente a como estaba».

La Biblia es un libro que contiene muchas enseñanzas sobre mayordomía o administración; en ella se menciona que Jesucristo le da a conocer sus secretos a sus discípulos, pero a los demás les habla en parábolas «para que por más que miren, no vean, y por más que oigan, no entiendan». Una de las parábolas más conocidas y que en mi opinión ilustra el concepto de redistribución es la del dinero o «parábola de los talentos» que concluye con la sentencia «Porque al que tiene, se le dará más, y tendrá de sobra; pero al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará»; la parábola del dinero también enseña los resultados de la buena y de la mala mayordomía de los recursos que recibimos para que administremos; asimismo, en la «parábola del mayordomo astuto o infiel» Jesús enseña que «El que se porta honradamente en lo poco, también se porta honradamente en lo mucho; y el que no tiene honradez en lo poco, tampoco la tiene en lo mucho» y añade «Y si no se portan honradamente con lo ajeno, ¿quién les dará lo que les pertenece?». Un buen mayordomo administra bien los recursos que recibe, aunque sean pocos, así como un mayordomo malo administra mal aunque reciba muchas riquezas ¡Así ha funcionado el mundo real desde la antigüedad! ¡No se trata de cuánta riqueza administramos, sino de la forma como administramos la mucha o la poca riqueza que recibimos en la distribución!.

De acuerdo con las estadísticas publicadas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística DANE el pasado 15 de febrero de 2021, la riqueza (PIB) que produjimos los colombianos en el año 2020 ascendió a 1.002.587 miles de millones de pesos corrientes. Esos recursos fueron generados a través de las diferentes actividades económicas que desarrollamos, de manera formal o informal, en el año 2020; a los igualitaristas les parece injusto que los diferentes mercados distribuyan las riquezas de manera desigual dándole a cada quien lo que los diferentes agentes económicos acuerdan en los momentos de hacer los diferentes intercambios económicos; por ejemplo, no todos los médicos ofrecen sus servicios al mismo precio, pero el mercado a través de quienes se benefician de sus servicios distribuye las riquezas dándole a unos médicos más y a otros menos; así también sucede con los docentes, con los abogados, con los arquitectos, con los ingenieros, con los técnicos, con los tecnólogos, con los agricultores, con los ganaderos, con los comerciantes y agrégale a eso un largo etcétera. En general, le va bien en el mercado a quien logra satisfacer algunas de las necesidades de quienes demandan los bienes y servicios ofrecidos en los diferentes mercados.

Aunque no todos los 50.372.424 de colombianos pudieron aportar a la producción nacional de riquezas el año pasado, si se redistribuyera esa riqueza entre todos de forma igualitaria, como sueñan algunos, el resultado es que cada uno habría recibido $1.658.624 (PIB per cápita) cada mes, que equivale al 189% del salario mínimo mensual legal vigente para el año 2020 y que a lo largo de todo el año habríamos recibido $19.903.493, aunque no hubiéramos producido un solo peso. ¡Esa es la idea de justicia social que tienen algunos!

Apreciado lector, lo más lógico es que tú hayas tenido ingresos inferiores o superiores a la cantidad de dinero producida en promedio por cada colombiano durante el 2020 y dependiendo de la forma en la que hayas administrado lo mucho o lo poco que recibiste esas riquezas se te hayan multiplicado o se redujeron.

Por otro lado, si el gasto público colombiano se hubiera mantenido en los niveles del año 2019, lo cual es improbable teniendo en cuenta que el Gobierno Nacional, al igual que la mayoría de los gobiernos del mundo, decidió aplicar medidas keynesianas con el fin de aumentar el gasto para atender la epidemia y la crisis económica, de los $1.658.624 el estado te hubiera quitado en promedio $523.130 (a algunos les quita más a otros menos) para que los administrara el gobierno, dejándote un saldo de $1.135.494 para que tú decidieras la forma en la que querías gastarlo.

Algunos de mis contradictores recibieron ingresos superiores a los promedios anteriores, pero en redes sociales los ves vociferar en contra del modelo económico colombiano; sin embargo, ¿Por qué necesitan que un gobierno autoritario les despoje de las riquezas que produjeron para darle a quienes produjeron menos o no pudieron producir nada? ¿Por qué se quedaron con aquella riqueza que consideran injusta? ¿Qué les impidió redistribuirla entre sus más allegados sin que el estado ejerciera coerción sobre ellos? ¿Acaso no existe menor riesgo de corrupción si redistribuyen sus riquezas de forma libre y autónoma que cuando se la entregan a un político?

Yo les he enseñado a mis hijos que cuando uno cree en algo, entonces su conducta debe estar de acuerdo con sus convicciones, pues no dudo que «Lo que haces habla tan fuerte que no puedo escuchar lo que dices» (Ralph Waldo Emerson), por ello aunque algunos se quejan y sueñan con un cambio que hagan otros, ellos no pueden negar la realidad, ni su naturaleza capitalista.

domingo, 21 de febrero de 2021

TIEMPOS DE BUENAS IDEAS

A muchos puede parecerles de poca importancia lo que he venido haciendo cada domingo al hacer la publicación de mis opiniones a través de varios canales de comunicación, mientras que a otros podría parecerles incómodo que haga este pequeño ejercicio social, soy consciente de que por ejercer mi libertad de expresión he podido ganarme la antipatía de algunos por la vehemencia con la que expongo mis puntos de vista; sin embargo, hay muchos que me han agradecido por lo que han aprendido a través de mis publicaciones, otros me han expresado una admiración de la cual me siento muy honrado, pero mi propósito principal cada vez que hago mis publicaciones es compartir con la humanidad los conocimientos que le pertenecen.

He adquirido conocimientos en administración de la cosa pública y eso me permite exponer análisis técnicos fundamentados en las ciencias, pero procurando hacerlo en un lenguaje claro que puedan comprenderlo personas que no tienen formación académica en la materia; con base en esos análisis muchas veces he lanzado propuestas para corregir equivocaciones que han cometido algunos gobernantes u ordenadores del gasto de entidades públicas (https://www.las2orillas.co/se-quejan-de-ser-pilo-paga-pero-no-protestan-por-los-recursos-invertidos-por-el-estado-en-preicfes/), incluso algunas de esas propuestas han sido estructuradas con el liderazgo y la valiosa colaboración de profesionales con diferentes convicciones ideológicas a las del suscrito, pero eso no ha impedido que podamos cooperar en propuestas de desarrollo social, económico y ambiental como la que el año pasado, antes de la epidemia del nuevo coronavirus llegara a nuestro territorio, les presentamos y entregamos de forma generosa a algunos gobernantes para que otros puedan explotarlas (https://orlandoregino.blogspot.com/2020/03/propuesta-de-desarrollo-rural.html).

Víctor Marie Hugo, intelectual francés y uno de los más importantes escritores del siglo XIX, dijo que «No existe en el mundo nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo» por lo que no debemos desesperarnos o frustrarnos cuando lo que hemos planeado no se realiza en el momento en que esperamos, ya que como dijo el sabio Salomón «En este mundo todo tiene su hora; hay un momento para todo cuanto ocurre». Fue ese mismo rey israelita quien escribió «Nada habrá que antes no haya habido; nada se hará que antes no se haya hecho. ¡Nada hay nuevo en este mundo!», para que comprendamos que las civilizaciones o generaciones anteriores a nosotros e incluso nuestros contemporáneos han conocido o experimentado lo que a las nuevas generaciones nos corresponde descubrir por esfuerzos propios para nuestra época.

El inglés Isaac Newton, quien podría ser considerado el hombre de ciencia más grande que haya tenido la humanidad hasta ahora, reconoció que «Si he podido ver más allá es porque me encaramé a hombros de gigantes» y otro de los grandes científicos, el alemán Albert Einstein, dijo «No tengo talentos especiales, pero sí soy profundamente curioso»; ellos son dos (2) grandes referentes en la búsqueda del conocimiento y de la verdad para comprender que todos tenemos las capacidades para contribuir al progreso de la humanidad. Un atleta no llega a romper las marcas mundiales sin dedicar parte de su vida al entrenamiento diario y sin seguir el ejemplo de quienes impusieron los récords antes que él.

Yo quisiera tener más tiempo disponible para compartirles muchos de mis pensamientos y también las de algunos de los gigantes que me han inspirado y que me siguen impulsando en la cacería diaria del aprendizaje, pues no sé en qué momento pueden llegar las grandes ideas o si ya llegaron entonces hay que estar muy atentos a su momento.

Hace algunas semanas un amigo me llamó para felicitarme por los resultados de mis hijos en las pruebas que aplica el ICFES y de manera jocosa me preguntó acerca de mi fórmula para que todos fueran exitosos en sus estudios. Le respondí con algunas de las ideas que comparto con ustedes hoy para señalar que no existe alguna fórmula, sino que cada individuo tiene las capacidades para ser exitoso no solo en el campo académico, sino en cualquier área de la vida en la que quiera serlo, solo debe atreverse a desempeñar su individualidad, aunque a algunos les incomode o les genere antipatías, odios, ofensas y a otros agradecimiento o admiración.

Al final lo que de verdad importa es lo que me dijo una amiga cuando yo solo era un muchacho: «Nadie va a vivir tu vida por ti».

domingo, 7 de febrero de 2021

SISTEMA DE PENSIONES COLOMBIANO

La semana pasada compartí con ustedes mi opinión acerca del concepto que muchos tienen del sector público y del sector privado. Considero que fui bastante claro al describir la dependencia absoluta que el sector público tiene del sector privado, por lo cual hoy quiero compartirles mi opinión acerca del sistema pensional colombiano el cual le brinda a cada trabajador (dependiente o independiente) de nuestro país la libertad de elegir entre dos opciones: El Régimen de Prima Media con Prestación Definida RPM administrado por el estado a través de COLPENSIONES y el Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad RAIS cuyos oferentes son las Administradoras de Fondos de Pensiones AFP (Colfondos, Skandia, Porvenir y Protección) pertenecientes al sector privado.

El fundamento técnico de mi opinión de hoy es un diagnóstico acerca del gasto público en subsidios sociales entre los años 2010 y 2015 elaborado por el Departamento Nacional de Planeación DNP en el año 2018 y la publicación «El sistema de pensiones en Colombia: institucionalidad, gasto público y sostenibilidad financiera» que hicieron el año pasado (2020) las Naciones Unidas a través de la División de Desarrollo Económico de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe CEPAL, en el marco del proyecto «Sistemas de pensiones en América Latina: la reducción de las brechas económicas y sociales» desarrollado entre la CEPAL y la Unión Europea.

De acuerdo con información de la Superintendencia Financiera de Colombia, hasta octubre de 2020 había 23.785.809 afiliados al Sistema General de Pensiones; de los cuales el 28,7% pertenece al RPM y el 71,3% al RAIS; sin embargo, en diciembre de 2018 el número de afiliados activos (quienes cotizaron por lo menos una vez en los últimos 6 meses) era de 9,3 millones (36,8% de la Población Económica Activa).

Distribución de afiliados al sistema de pensiones.
Fuente: Superfinanciera, Octubre de 2020.

Afiliados activos con relación a la población económicamente activa
Fuente: CEPAL, 2020.

1) RÉGIMEN DE PRIMA MEDIA CON PRESTACIÓN DEFINIDA RPM

El RPM es el sistema pensional público que tiene un fondo común financiado con los aportes de los contratantes, de los trabajadores y con excesivos subsidios estatales, por lo que se prevé que en el mediano y en el largo plazo atraviese dificultades en su sostenibilidad que podrían acelerarse si la crisis económica vuelve a golpear la producción de riqueza (PIB) de la nación.

Las mujeres que aspiran a pensionarse en el RPM deben tener 57 años de edad y los hombres 62, además de contar por lo menos con 1.300 semanas (casi 26 años) de cotización; el monto de la pensión se calcula entre el 55% y el 65% del promedio del salario real del afiliado en los últimos 10 años de su vida laboral, entre 1 y 25 salarios mínimos mensuales legales vigentes SMMLV; además de que por cada 50 semanas adicionales cotizadas el porcentaje se incrementa hasta un monto máximo del 80%.

De acuerdo con el DNP, el gasto público en subsidios sociales es de 9% del PIB y el subsidio a las pensiones a través del RPM es del 2,31% del PIB (25,67% del gasto público en subsidios sociales); es decir, el subsidio al sistema público de pensiones es mayor al del sector salud, al de los servicios públicos, al de la atención a la primera infancia y aunque parezca increíble es mayor que los subsidios destinados a atender a la población pobre. Cuando se analiza la distribución de subsidios a las pensiones por quintil de ingresos, se observa que al quintil de mayores ingresos se le destina el 50,8% de este gasto social, lo cual contrasta con el 10,3% de los subsidios a las pensiones del RPM que se destina a la población que está por debajo de la línea de pobreza y al indolente 2,5% para la población que se encuentra por debajo de la línea de miseria; en otras palabras, el sistema público de pensiones colombiano que algunos tanto defienden es un sistema perverso que genera mayor desigualdad, que es el argumento favorito de los estatistas para defender lo público.
Fuente: DNP, 2018.

En el año 2015 el 51% de los individuos pensionados con un salario mínimo en el RPM recibió cerca de $6.600.000 en subsidios del estado a través de su pensión, mientras que solo el 1% recibió casi $60.000.000. ¿Saben mis lectores quiénes son los que hacen parte de ese quintil de mayores ingresos que en el año 2015 recibían toda esa plata en subsidios del estado?

Subsidios a Colpensiones por rangos de tamaño de pensión.
Fuente: DNP, 2018.

Según la CEPAL el gasto del Gobierno Central entre los años 2000 y 2018 pasó de 15,4% a 18,5% y el gasto en el sistema de pensiones se incrementó desde 1,9% (2000) hasta 3,4% (2018) del PIB, con una tasa de crecimiento promedio anual del 7,8% en términos constantes, muy superior al promedio anual del crecimiento del PIB real del país (3,8% en ese período). En el año 2020 el Gobierno Nacional hizo transferencias cercanas a $42,7 billones (4% del PIB) al RPM. ¡Esto es un gran bolsillo roto!

Gastos del gobierno central en pensiones, participación en el PIB.
Fuente: CEPAL, 2020.

Los afiliados al RPM con ingresos de 1 SMMLV cotizan 238 semanas en promedio, mientras que quienes lo hacen sobre ingresos de 25 SMMLV alcanzan 1.198 en promedio; el promedio de cotización en el RPM es de 540 semanas, cifra que comparada con una vida laboral de 2057 semanas, da como resultado una densidad de cotización de apenas un 26,2%; la probabilidad de pensionarse en el sistema público es de solo el 10% y a quienes no logran pensionarse este perverso sistema solo permite devolverles sus aportes ajustados a la inflación. ¡Como es evidente la intervención del estado genera mayor desigualdad!.

Colpensiones, relación entre nivel de ingresos (medido en SMMLV)
(Semanas cotizadas y porcentaje de afiliados)
Fuente: CEPAL, 2020.

2) RÉGIMEN DE AHORRO INDIVIDUAL CON SOLIDARIDAD RAIS

En el RAIS no existe un fondo común, sino que cada individuo posee una cuenta de ahorro pensional financiada con las cotizaciones cada afiliado y sus rendimientos financieros. La solidaridad está en la garantía de pensión mínima y aportes al fondo de solidaridad. Los afiliados al RAIS pueden invertir sus ahorros pensionales en un fondo de riesgo conservador con bajo nivel de riesgo y, en consecuencia, con baja rentabilidad; esta es la opción recomendada para los trabajadores que están cerca de cumplir la edad de pensionarse pues conservan el ahorro de su vida laboral sin mayores riesgos; también está el fondo de riesgo moderado que es la opción de los trabajadores en edad intermedia que prefieren invertir sus ahorros pensionales sin arriesgar mucho; la tercera opción es el fondo de mayor riesgo para los afiliados más jóvenes que todavía están a más de 10 años de recibir su pensión y, por lo tanto, pueden adaptarse a los cambios en la rentabilidad y tienen mayores probabilidades de que su ahorro se incremente.

A pesar de que el ahorro de los afiliados al RAIS el año pasado tuvo pérdidas en los primeros meses de la crisis económica, en noviembre de 2020 los fondos pensionales habían alcanzado la suma de $305,9 billones, que es 9% mayor a la alcanzada en 2019; los rendimientos financieros fueron del orden de los $19,78 billones, los cuales se reflejaron en los extractos de las cuentas de ahorro pensional de cada uno de los afiliados a las AFP. Los afiliados al fondo de mayor riesgo de Colfondos obtuvieron la rentabilidad más alta, con una tasa de 10,39%, seguidos por los de Skandia con 9,24%, Porvenir con 8,22% y Protección con 8,09%; con relación a los rendimientos del fondo moderado el primer lugar fue de Porvenir, con 9,90%, le siguió Skandia con 9,84%, Colfondos con 9,60% y Protección con 9,42%; para el fondo de quienes están cerca a la edad de pensión (conservador), Skandia ocupó el liderato con 8,03%, Porvenir le siguió con 7,57%, luego Colfondos con 7,48% y Protección con 7,32%. ¡Todos con rendimientos positivos!

En Colombia se han hecho estudios técnicos que demuestran que las inversiones de las AFP generan el 0,58% de crecimiento del PIB nacional, lo cual no se logra con el RPM, pues «el estado solo genera gastos», como lo he repetido muchas veces.

Si los trabajadores afiliados al RAIS tienen en su cuenta de ahorro individual un capital que les permita recibir una pensión superior al 110% del SMMLV, entonces pueden pensionarse a la edad que quieran. El monto de la pensión depende del capital ahorrado por el trabajador, lo cual incluye los rendimientos obtenidos. En este sistema la pensión puede ser una «renta vitalicia inmediata» en la que el pensionado recibe una mesada constante hasta su fallecimiento o puede optar por el «retiro programado» en el que el monto de la pensión se calcula cada año de acuerdo con el saldo de la cuenta de ahorro individual del afiliado.

A los hombres de 62 años de edad y a las mujeres de 57 que están afiliados al RAIS, que han cotizado por lo menos 1.150 semanas (casi 23 años) y que no tienen el saldo suficiente en su cuenta de ahorro pensional para obtener una pensión mínima (1 SMLMV) el estado debe subsidiarles lo que les haga falta para completar su pensión.

Si los afiliados al RAIS no cotizan el mínimo de semanas y no tienen el capital acumulado necesario para financiar su pensión pueden pedir la devolución del saldo de su cuenta de ahorro individual, que es siete (7) veces mayor a lo que reciben los afiliados al RPM, o pueden seguir cotizando hasta cumplir con el número de semanas y con el capital suficiente para obtener su pensión, por eso la probabilidad de pensionarse en el RAIS es del 30%, superior al porcentaje del RPM.

En el RAIS los afiliados que hacen sus aportes con base en 1 SMMLV de ingresos alcanzan a cotizar 267 semanas en promedio y quienes cotizan sobre ingresos de 25 SMMLV alcanzan 1.064 semanas en promedio; en este régimen quienes llegan a la edad de pensionarse han cotizado en promedio 570 semanas, con una densidad de cotización del 28%, también superior a la del RPM.

RAIS, relación entre nivel de ingreso (medido en SMMLV)
(Semanas cotizadas y porcentaje de afiliados)
Fuente: CEPAL, 2020.

3) REGÍMENES EXCEPTUADOS DEL SISTEMA GENERAL DE PENSIONES

La Ley 100 de 1993 transformó el sistema pensional colombiano, pero estableció algunas excepciones: Miembros de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional, personal civil del Ministerio de Defensa vinculado antes de la ley, trabajadores de la Empresa Colombiana de Petróleos ECOPETROL y los profesores afiliados al Fondo Nacional del Magisterio.

4. SISTEMAS DE PENSIONES NO CONTRIBUTIVOS

El programa Colombia Mayor ha tenido un crecimiento importante desde su creación mediante la Ley 797 de 2003. Entre 2010 y 2018 el número de beneficiarios se multiplicó 3,2 veces. Los cupos asignados en 2019 alcanzo la cifra de 1.471.707 para la población en general y 40.691 para indígenas que habitan en resguardos, logrando una cobertura del 36% de la población mayor de 65 años y de 50,7% de quienes no tienen pensión contributiva; es decir, en Colombia se tiene una cobertura del 66,1% de la población mayor de 65 años (incluyendo a quienes alcanzaron una pensión contributiva).

Por otro lado, el Acto Legislativo 1 de 2005 autorizó que se concedieran Beneficios Económicos Periódicos BEPS inferiores a 1 SMMLV a personas de escasos recursos que no cumplieran las condiciones requeridas para tener derecho a una pensión.

CONCLUSIONES
  1. La probabilidad de pensionarse en el RAIS es tres (3) veces mayor que en el RPM.
  2. La densidad de cotización promedio ponderada del RPM y del RAIS es de 27,3%, pero los afiliados de menores ingresos durante su vida laboral alcanzan un número menor de semanas cotizadas que quienes tienen mayores ingresos, lo cual es determinante para que los primeros tengan menos probabilidades de pensionarse que los últimos.
  3. Si de justicia social se trata, entonces el RAIS es un sistema de pensiones más justo que el RPM, en el cual la población con menores ingresos y el estado subsidian las pensiones más altas. Esta perversidad podría deberse al demagógico discurso politiquero a favor de los derechos y de la igualdad que coloca a todos al mismo nivel, pero que en el fondo genera mayores desigualdades, ya que los verdaderos beneficiados por el estado siempre serán los individuos que se encuentran haciendo parte de la cúpula de sus poderes públicos y que en el mundo real la redistribución de la riqueza se hace desde los bolsillos de toda la población a los bolsillos de quienes aprovechan el intervencionismo estatal a su favor.
  4. Si eres uno de los 17 millones de afiliados al RAIS, entonces debes estar muy atento cuando algún politiquero estatista proponga reformar el sistema de pensiones para hacerlo todo público, ya que lo que estaría proponiendo es la expropiación de tus ahorros pensionales para incluirlos en un fondo común de naturaleza pública.
  5. Si quieren hacer alguna reforma pensional, entonces deben acabar con el perverso sistema administrado por COLPENSIONES que le quita a los que tienen menos ingresos para darle a los que más tienen.

domingo, 31 de enero de 2021

SECTOR PÚBLICO Y SECTOR PRIVADO

La educación que recibimos en los primeros años de nuestra vida es el fundamento sobre el cual se levanta toda la estructura intelectual que adquirimos después. En la escuela a muchos (quizás a todos) se nos enseñó que el sector público es la solución a todos los problemas de la sociedad y que, por el contrario, en el sector privado se acumulan todos los males; así lo advirtió el ganador del Premio Nobel de Economía de 1974, el economista y filósofo austriaco Friedrich August von Hayek «La generación de hoy ha crecido en un mundo donde, en la escuela y la prensa, se ha representado a la empresa como deshonrosa y la obtención de beneficios como inmoral, y donde dar ocupación se considera explotación, pero donde mandar sobre otros es honorable», pero la realidad contradice esa enseñanza ya que todos, sin excepción alguna somos agentes privados que con nuestros recursos económicos sostenemos al aparato estatal administrado por una minoría de individuos que se consideran indispensables, pero cuyo aporte al producto interno bruto de la nación es nulo.

El biólogo suizo Jean William Fritz Piaget logró ser influyente en la pedagogía moderna gracias a sus estudios sobre el desarrollo intelectual, con base en los cuales sentenció que «Si un individuo es pasivo intelectualmente, no conseguirá ser libre moralmente». En concordancia con esa idea, el Siglo XVIII es conocido como el Siglo de las Luces porque el movimiento intelectual denominado la Ilustración logró influenciar a muchos individuos con las luces del conocimiento y de la razón. Con fundamento en esa iluminación se encendió la chispa que llevó a la liberación de las naciones del yugo de las monarquías. Uno de los grandes intelectuales y exponentes del pensamiento liberal que fue influenciado por las luces de la Ilustración fue el economista y legislador francés Claude Frédéric Bastiat quien pudo discernir que «Todo el mundo quiere vivir a expensas del Estado, pero olvidan que el Estado vive a expensas de todo el mundo» para hacerle comprender a sus compatriotas y luego a nosotros que el éxito del sector privado no se debe al sector público, sino que si algo bueno puede hacer el sector público es gracias al sector privado.

Quienes defienden las ideas del pensamiento estatista que busca aumentar el poder del sector público aumentando los tributos al sector privado y estatizando diferentes sectores de la economía deben tener en cuenta la realidad expuesta en los párrafos anteriores, ya que el estado no es una lámpara mágica que concede los deseos del individuo para satisfacer sus necesidades o sus lujos solo frotándola. Los deseos o anhelos de muchos se estrellan contra la realidad. El estado tiene un límite real de gastos que es lo que produce el sector privado, pero si el estado mediante la coerción expropiara la totalidad del producto interno bruto, entonces ¿Qué le quedaría a los individuos que conforman el sector privado para satisfacer sus necesidades y pagar su estilo de vida por su propia cuenta? ¿Cuál sería el estímulo de quienes conforman el sector privado para seguir produciendo y aportando ingresos para la sostenibilidad del gasto del sector público?

¿Los individuos que administran los recursos públicos son agentes públicos o agentes privados? ¿Los proveedores de bienes y servicios de las entidades públicas son agentes públicos o privados? ¿Los contratistas de obra pública son agentes públicos o privados? ¡Los 1.274.103 servidores públicos de Colombia también hacen parte del sector privado!
Los campesinos, los trabajadores formales e informales, los empresarios, los profesores, los médicos, las enfermeras, los ingenieros, los arquitectos, los abogados, los administradores y, en fin, todos los individuos que conforman la sociedad son parte del sector privado y gracias a lo que hacen cada día para producir ingresos, mantener a sus hogares o a sus empresas y aportar algo al presupuesto de ingresos del estado logran que el sector público pueda ser sostenible a pesar de no aportar algo a la producción. El sector privado produce los ingresos, mientras que el sector público solo produce gastos.

Dialoguemos, por ejemplo, del gasto del sector público en educación, el cual en el Presupuesto General de la Nación de la vigencia fiscal 2021 se encuentra alrededor del 5% del PIB colombiano. La nación hace el recaudo que le corresponde y luego cumple con las transferencias a las diferentes entidades públicas que no tienen otro papel que el de gastarse esos recursos. Entre esas entidades del sector público se encuentran las universidades públicas, las instituciones educativas de primaria, secundaria y educación media, las entidades territoriales (departamentos, distritos y municipios), con autonomía para gastarse los recursos públicos de acuerdo con sus presupuestos. No obstante, muchos de los administradores de esas entidades carecen del conocimiento en administración y, por lo tanto, ignoran sus principios, por lo que el gasto público que está bajo su responsabilidad no se usa como debería, sino para que esos «administradores» se muestren a sí mismos como benefactores y como caudillos sin los cuales las entidades públicas no funcionarían bien.
Entre las entidades públicas que administran el gasto de educación está la Universidad de Córdoba, que es una de las universidades públicas que más recursos ha recibido en los últimos años; sin embargo, otras instituciones de educación superior, tanto públicas como privadas, muestran mejores indicadores que ésta a pesar de que administran menos recursos públicos (las privadas no tienen acceso a esos recursos estatales a menos que estudiantes de los programas Ser Pilo Paga o Generación E hallan decidido estudiar en alguna de ellas). En la actualidad la universidad es un campo de batalla entre quienes se atornillaron al poder para administrar esos recursos públicos y quienes aspiran a quitarles ese poder, mientras se presume que la población juvenil que se encuentra por debajo de la línea de pobreza tiene que mendigar ante los caudillos políticos locales para aspirar a obtener un cupo que les permita continuar sus estudios superiores. ¡Así funciona el mundo real a diferencia del paraíso ideal que nos ofrecen los estatistas!

Bastiat también afirmó que «Creer que el gobierno puede cambiar las leyes de la economía es como creer que podemos cambiar las leyes de la física», advirtiéndonos que cualquier gobierno que ofrezca la posibilidad de intervenir las leyes del mercado es un «vendedor de humo» y que sus propuestas son una imposibilidad dentro del mundo real. Lo único real que lograrán es que el mercado reaccione para equilibrar la ecuación, como lo expuse hace algunas semanas.

Por lo anterior, no solo es una equivocación pensar que el sector público es la panacea y que el sector privado no tiene algo bueno que ofrecerle a la sociedad; además de que es una idea muy tonta atacar, paralizar, desestimular, acabar, deshonrar, saquear, vilipendiar al sector privado, entre otras muchas malas prácticas; es como darse un tiro en el pie.

domingo, 24 de enero de 2021

EL IMPERIO DE LA LIBERTAD

El artista francés Frédéric Auguste Bartholdi dijo «Lucharé por la libertad, lo pediré a los pueblos libres. Trataré de glorificar la República allí, hasta que la reencuentre un día entre nosotros»; este reconocido escultor fue el autor del monumento «Libertad que ilumina el mundo» más conocido como la «Estatua de la Libertad», que fue un obsequio del pueblo francés al pueblo estadounidense para conmemorar el primer centenario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América.

La Constitución Política de los Estados Unidos está vigente desde el 17 de septiembre de 1787, es considerada como la constitución vigente más antigua y ha sido enmendada en veintisiete (27) oportunidades, a diferencia de Colombia que en solo dos (2) siglos ha tenido diez (10) constituciones políticas: Constitución del Socorro (1810), Federación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada (1811), Constitución de Cúcuta (1821), Constitución Neogranadina (1832), Constitución Política de la República de la Nueva Granada (1843), Constitución de la Nueva Granada (1853), Constitución Política de la Confederación Granadina (1858), Constitución Política de los Estados Unidos de Colombia (1863), Constitución Política de Colombia de 1886 y Constitución Política de Colombia de 1991.

La Constitución Política de Colombia, promulgada el 4 de julio de 1991, ha sido modificada alrededor de medio centenar de veces en menos de treinta (30) años y como señalé en Mi Opinión Dominical «DEMOCRACIA PARTICIPATIVA» del 27 de diciembre pasado «Mediante la Constitución de 1991 se fortaleció la democracia representativa en detrimento de la democracia participativa», lo cual quiere decir que la mentalidad caudillista de nuestra nación privilegia a quienes ostentan el poder político, mientras limita las libertades individuales y el control que los ciudadanos pueden ejercer sobre quienes hacen parte de los poderes del estado.

Esta debilidad constitucional colombiana permite que un caudillo pueda comprar congresistas a través de prácticas corruptas, como por ejemplo entregarles notarías para que modifiquen un «articulito» que les permita confeccionar la constitución política a la medida de lo que necesita y que en el próximo período constitucional el caudillo de turno de nuevo modifique el texto constitucional según lo que más le convenga, mientras que quienes con el esfuerzo de su trabajo sostienen el exorbitante gasto estatal que ellos se pelean por administrar, les toca mirar con impotencia todo lo que hacen para llegar o para atornillarse al poder, recorriendo el mundo financiados por los tributos del pueblo o por los fajos de billetes entregados por contratistas del estado que de forma oculta guardan en bolsas de basura, mostrándose en el metro de Nueva York, haciendo compras en centros comerciales de Argentina, pidiendo «caridad» al gobierno español o comprando «ferragamos» que luego meten al barro sin problemas porque saben que tienen el poder para reemplazarlos por todos los pares de zapatos que ellos quieran.

En la nación del «Sueño Americano», en cambio, el pensamiento caudillista está limitado no solo en su constitución política sino también en su misma cultura que privilegia la libertad del individuo por encima del poder de sus gobernantes, por eso yo no creo que el totalitarismo tenga alguna oportunidad en Estados Unidos y, a pesar de que fue necesario que se uniera el poder político estadounidense, con el poder de los medios de comunicación, incluidos los poderosos de las redes sociales, para quitarle la presidencia a un individuo antiestablecimiento y devolvérselo a uno de los suyos, cuando el pueblo norteamericano ve en peligro sus libertades actúa en contra de los autores de esas amenazas.

El hoy presidente de Estados Unidos, venció en las elecciones primarias de su partido a la propuesta socialista y aunque es un político que ha vivido de los recursos públicos durante más de cuatro (4) décadas debe someterse al imperio de la libertad proclamado e instituido en la Constitución de los Estados Unidos de América.

Es muy probable que con la finalidad de comprar apoyo internacional (al mejor estilo de quienes compran congresistas al interior de sus países) para seguirse inmiscuyendo en los asuntos internos de otros países y para manejar a su antojo las negociaciones que se hacen por debajo de la mesa a nivel global, el nuevo gobierno federal estadounidense le devuelva a la ineficiente burocracia internacional los recursos económicos que le quitó el anterior gobierno, pero yo no creo que el mundo se vaya a venezolanizar más de lo que lo hizo en el año 2020 gracias a las decisiones gubernamentales influenciadas por la Organización Mundial de la Salud con fundamento en la epidemia causada por el virus chino. La venezolanización del mundo se vio reflejada en la caída de la producción de riqueza (PIB mundial), la multiplicación de la pobreza en contra de la tendencia de reducción que se venía presentando, la limitación de libertades individuales y el abuso de poder por parte de los gobernantes.

Así que a quienes desde el 20 de enero del presente año ya no ven a Estados Unidos como el causante de todos los males del planeta y que mantienen la esperanza de que el mundo termine siendo un paraíso como Cuba, Venezuela o China, en mi modesta opinión les digo que van a tener que esperar a que el pueblo norteamericano deje de valorar su libertad por encima de los intereses caudillistas que seguirán usufructuando los recursos públicos que la democracia les permite administrar en beneficio de unos cuantos. Mientras existan los estados existirá corrupción, ya que como he venido reiterando: El tamaño de la corrupción es directamente proporcional al tamaño de los estados.

domingo, 17 de enero de 2021

«ES MEJOR LLEGAR A SER QUE HABER NACIDO SIENDO»

El 22 de noviembre de 2020 publiqué mi opinión dominical titulada «QUIEN TIENE EL CONOCIMIENTO, TIENE EL PODER», con la finalidad de mostrar la importancia del conocimiento como factor productivo y de esa manera estimular a mis lectores a buscarlo y a adquirirlo; no obstante, uno de los comentarios que se hicieron a través de la red social Facebook para refutar mi opinión fue «El poder lo maneja es el billete», pero me sorprendió y a la vez me dio mucha tristeza que quien escribiera aquello para contradecir mi forma de pensar fuera alguien que conocí en su desempeño como docente. Respeto la opinión de los demás en la misma dimensión en que espero que la mía sea respetada y si un profesor prefiere creer que el dinero (capital) es el factor productivo de más importancia defenderé su libertad de hacerlo, así como la de quienes consideren que el trabajo o la tierra son más importantes y en la misma medida en que defiendo la mía. Lo más probable es que esa diversidad de pensamiento conduzca a una desigualdad natural de resultados.

A pesar de lo anterior, mi opinión acerca de la importancia del conocimiento no se ha transformado. Movido por la convicción que tengo sobre ese particular es que escribo cada semana para los que me leen e intento motivar a los individuos que se encuentran más cercanos a mis círculos familiares y sociales para que fortalezcan su conocimiento de la vida, en las esferas que más les gusten o en las que ellos consideren convenientes, con la finalidad de facilitarse las circunstancias en que quieren vivirla.

Cuando mi hijo era un niño muy pequeño a veces no sabía cómo hacer algo y yo lo retaba con una pregunta: «¿Ese objeto o esa situación es más inteligente que tú?» Le preguntaba hasta que él me respondía que no y, luego, con gran satisfacción lo veía buscar y encontrar la forma de resolver su dificultad por sus propios medios. Pocas veces acudió a mi en búsqueda de ayuda para sus estudios, solo hasta que enfermó y dejó de asistir a clases durante un par de semanas me consultó algo sobre matemáticas. No tardé más de 20 minutos en explicarle cuando me interrumpió para decirme que ya había entendido. Ese día comprendí que había logrado mi objetivo en su formación intelectual.
Yo tengo la convicción de que todos los seres humanos tenemos un gran potencial para sobreponernos a las adversidades y eso me impide aceptar la mentalidad caudillista de creer que alguien más puede hacer por mí lo que yo estoy en capacidad de hacer con mis propias fuerzas. Por ello en mi hogar, con mi esposa no solo nos ocupamos en darle un buen ejemplo a nuestros hijos, sino en motivarlos a superarse, a aprender y a ser mejores cada día. Los resultados nos han llenado de muchas alegrías en repetidas ocasiones, ya que a pesar de venir de familias con muchas privaciones, hoy tenemos una hija profesional en Geografía y especializada en Sistemas de Información Geográfica; asimismo, mi sobrino que creció bajo nuestro mismo techo, recibió un merecido reconocimiento en el Programa Ser Pilo Paga y hoy está a las puertas de graduarse como profesional en Comunicación y Lenguajes Audiovisuales de una de las mejores universidades del país; hace tres años nuestra segunda hija también fue galardonada en el Programa Ser Pilo Paga como una de las mejores estudiantes y hoy cursa su carrera de Medicina en una universidad colombiana con alta acreditación; solo faltaba nuestro hijo menor por finalizar sus estudios de bachillerato y lo hizo en un año atípico en el que con un buen puntaje hoy es uno de los opcionados a hacer parte del Componente de Excelencia del Programa Generación E del Ministerio de Educación Nacional.
Debo manifestarles que esa labor no solo me he esforzado en realizarla debajo de mi techo, sino que la he hecho con todos los jóvenes y amigos a los que mi Dios me dio la oportunidad de mentorear o discipular. Mis satisfacciones van mucho más allá de lo económico al ver la realización de los planes de vida de muchos de ellos, apartados de los vicios, de la corrupción, de las malas prácticas y viviendo con conductas intachables como miembros de la sociedad, siendo un ejemplo a seguir en medio de sus generaciones. ¡Muchos me han expresado la admiración que sienten por mí, pero ignoran que yo siento mayor admiración por ellos!

A todos ellos y a mis hijos les dedico la frase «Es mejor llegar a ser que haber nacido siendo» que se encuentra grabada en una placa a la entrada del museo que se hizo en el lugar donde se encuentra la chocita natal del humanista y escritor colombiano Marco Fidel Suárez en Bello (Antioquia), quien a pesar de haber nacido rodeado de muchas carencias llegó a ser Presidente de la República hace un siglo; por eso no puedo finalizar esta publicación sin hacer un reconocimiento especial a la Institución Educativa Marco Fidel Suárez de Ciénaga de Oro (Córdoba), que lleva su nombre, en la cual han sido formados miles de jóvenes de las zonas urbanas y rurales de sus alrededores y en la que se han graduado muchas personalidades que han dejado una huella imborrable en la historia de nuestra patria chica. Allí tuve la dicha de estudiar durante seis años y ahí estudiaron mis hijos. Yo espero que su cuerpo de profesores le siga dando al conocimiento la relevancia que merece a diferencia de aquellos que piensan que el poder lo maneja el dinero, pues «Los que creen que el dinero lo hace todo, suelen hacer cualquier cosa por dinero» (François-Marie Arouet Voltaire).

domingo, 10 de enero de 2021

REGLA FISCAL

De mi difunto padre aprendí que si no queremos enfrentar dificultades económicas, entonces nuestros gastos no deben ser mayores que nuestros ingresos. Si los gastos superan a los ingresos, entonces se presenta lo que se conoce como déficit; sin embargo, yo solo pude comprender este concepto hasta que tuve que aplicarlo en la administración de mis gastos personales y de los gastos de mi hogar. La norma «los gastos no deben ser mayores que los ingresos» también es aplicable en la administración de los negocios o de las empresas y en la gestión de los recursos públicos de la nación, de los entes territoriales o de cualquier otra entidad estatal.

El gasto público se financia mediante los tributos de la población, con la venta de los activos públicos o con deuda pública. Es necesario que todo aquel que exige mayor gasto por parte del estado entienda que debe estar dispuesto a que los gobiernos aumenten las tasas de tributación o el número de individuos que deben tributar, o a que el estado deba vender, «privatizar», dar en concesión sus recursos o aumentar el endeudamiento público que también debemos pagar todos los que hacemos parte de la población, incluidos nuestros descendientes.

Asimismo, el aumento de los gastos del hogar o de los gastos personales hace imperativo que se incrementen los ingresos, que se deba recurrir a la venta de las propiedades familiares o personales o al endeudamiento, que es la alternativa más usada por las personas y los hogares para cubrir el déficit. Nuestra cultura y nuestra «mentalidad de pobreza» nos ha enseñado que si no es a través de la deuda, entonces no podemos adquirir un patrimonio, pero quienes han acumulado riqueza puedan dar testimonio de que no lograron su éxito acumulando deudas.

Por lo anterior, la forma más inteligente para no arriesgar nuestra libertad financiera o renunciar a ella es evitar el déficit; en consecuencia, debemos ser disciplinados a la hora de administrar nuestros gastos más que nuestros ingresos. Quienes tienen negocios o empresas deben saber que el negocio no está en las ventas, sino en las compras.

Basado en lo expuesto en los párrafos anteriores, confieso que me costó un gran esfuerzo entender la Ley de Regla Fiscal (Ley 1473 del 5 de julio de 2011), ya que me parece inverosímil la existencia de una norma que le diga a los gobiernos que deben reducir el déficit fiscal de la nación para que pueda disminuir la brecha existente entre los ingresos y los gastos del estado, que dejó a Colombia ubicada en el puesto 150 entre 189 países de acuerdo con el PIB de cada uno, según cifras del año 2018.
Fuente: https://datosmacro.expansion.com/deficit/colombia 

Como padres de familia muchas veces hemos tenido que decirles «no» o «ahora no» a nuestros hijos cuando nos han pedido algo que se encuentra por fuera de nuestro presupuesto familiar, por eso pienso que los gobernantes pueden ser más responsables para decirles que no a las exigencias que persiguen el aumento del gasto del estado.

Amparado en la misma Ley 1473 de 2011 el Gobierno Nacional suspendió la aplicación de la Regla Fiscal para los años 2020 y 2021, que de acuerdo con las proyecciones contenidas en el Marco Fiscal de Mediano Plazo se estima un déficit fiscal de 8,2% del PIB para 2020 y de 5,1% del PIB para 2021, lo cual pone sobre la mesa el debate acerca de una nueva reforma tributaria para recaudar por lo menos 2% del PIB o dejar desfinanciado el presupuesto de la vigencia fiscal 2022.
Fuente: Cálculos Ministerio de Hacienda y Crédito Público – Dirección General de Política Macroeconómica. Marco Fiscal de Mediano Plazo 2020. 

Otra alternativa es endeudar más al estado colombiano para pagar todo el derroche acumulado, pero el 2020 dejó a Colombia con una deuda aproximada de 65,6% del PIB, lo cual es un escenario muy complejo, no solo para lo que resta del período del actual gobierno, sino de los que vendrán después.
Fuente: Cálculos Ministerio de Hacienda y Crédito Público – Dirección General de Política Macroeconómica. Marco Fiscal de Mediano Plazo 2020. 

La literatura en materia fiscal y financiera respalda lo que el Gobierno Colombiano ha estado haciendo para administrar la actual crisis, pero si se tiene en cuenta que la gran mayoría de los autores hacen parte de la clase política dirigente de los diferentes estados que son a quienes les conviene seguir administrando jugosos presupuestos públicos, entonces es posible comprender que recomienden aplicar las ideas keynesianas que aconsejan mayor gasto por parte de los estados; sin embargo, en mi opinión la mejor alternativa para la reactivación económica es permitir que las leyes del mercado hagan lo suyo sin mayor intervención por parte de los estados, los cuales deberían ocuparse solo en atender a la población que se encuentra por debajo de la línea de pobreza.

¡Hay que romper con esa ortodoxia en materia fiscal y financiera en la administración pública! El gasto público debe reducirse para que se facilite la disminución del déficit fiscal, lo cual traería mayor libertad financiera para la nación y para cada individuo colombiano que lleva sobre sus hombros el esfuerzo del sostenimiento de unos presupuestos públicos desbordados.