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domingo, 11 de abril de 2021

SEPARACIÓN ENTRE EL ESTADO Y LA RELIGIÓN

Con anterioridad he publicado mis pensamientos anticaudillistas, pues considero que los seres humanos no deberíamos subordinarnos a otros que tienen las mismas potencialidades o capacidades con las que hemos sido dotados.

Se cree que casi hasta finales del Siglo IV los emperadores romanos exhibían el título de máximo pontífice («pontifex maximus») como el mayor cargo del caudillismo religioso, pero León I fue el primer obispo romano que asumió dicho título con la finalidad de restaurar su credibilidad y reducir la influencia que los emperadores romanos habían logrado entre los cristianos después de que Flavio Valerio Aurelio Constantino autorizara la práctica del culto a Cristo y se iniciara la persecución a los no cristianos. Después de esto se inició un concubinato, que ha sobrevivido hasta nuestros días, entre el caudillismo religioso y el caudillismo político en diferentes territorios del planeta con la finalidad de mantener su dominio sobre los individuos.

De acuerdo con la evidencia histórica, el teólogo francés Oscar Cullmann señaló que «Hasta los primeros días del siglo tercero, nunca se le ocurrió a ningún obispo de Roma referirse a Mateo 16:17 y siguientes, aplicándoselos a sí mismo en el sentido de ser la cabeza de la Iglesia». Juan Crisóstomo, quien también se conoció como Juan de Antioquía, creía que en ese texto bíblico se hizo referencia a la confesión que hizo Pedro y no a Pedro mismo; asimismo, Agustín de Hipona pensaba que Jesús no se refirió a Pedro, sino sí mismo; sin embargo, para los caudillos religiosos es muy conveniente hacer creer que ellos son los vicarios de Cristo y, por lo tanto, los máximos representantes de Dios en la tierra.

A diferencia de las generaciones de estudiantes colombianos de los últimos cinco lustros, mi generación tuvo la oportunidad de que nos enseñaran historia durante nuestro proceso de educación formal. La eliminación de la cátedra de historia de los planes de estudios de las instituciones educativas se dio en el año 1994, pero eso no ha impedido que los interesados en conocer los hechos del pasado continuemos haciéndolo por cuenta propia y podamos sacar nuestras conclusiones y nuestro propio aprendizaje. Una de las enseñanzas que algunos hemos obtenido en ese proceso es que «la historia la escriben los vencedores».

Por lo anterior, no debe extrañarnos que en la lucha de poder entre los caudillos la historia se tergiverse, se reinterprete o se reescriba para mostrar que los caudillos son los principales protagonistas en ella, pero solo quienes se interesan en buscar la verdad pueden encontrarla y, por el contrario, quienes tienen predisposición a creer las mentiras quedan deslumbrados frente a cualquier cuento de hadas que les narren.

Muchos aprendimos que el 12 de octubre de 1492 Cristóbal Colón llegó a América con el apoyo de Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, quienes habían decretado la conversión al catolicismo mediante la coerción a los judíos (a quienes llamaban marranos) y a los musulmanes (a quienes les decían moriscos) o la expropiación de bienes y la expatriación a quienes se negaran a convertirse. A ellos uno de los caudillos de la religión católica los denominó «reyes católicos». Si observamos con atención la realidad del mundo actual, entonces podemos ver que ese comportamiento no ha cambiado y que entre los caudillos se siguen concediendo a nivel internacional, nacional, regional y local premios, reconocimientos, nombramientos, se reparten medallas, se aprueban leyes y decretos para exaltar sus personalidades, a pesar de que son tan humanos como el resto y que muchas veces su único mérito es su caudillismo.

La República de Colombia también ha sido escenario del fraude caudillista político-religioso, ya que en 1886 mediante la Constitución Política y en 1887 con el Concordato que se firmó con el Vaticano, se legitimó la discriminación y la exclusión, persiguiendo en nombre del estado a quienes tuvieran un pensamiento diferente al «oficial»; no obstante, en la última década del Siglo XX el pensamiento liberal logró abrirse paso en la Constitución Política de 1991 para facilitar la construcción de una nación incluyente y pluralista, aunque aun limitada por el poder caudillista de quienes hacen parte de los poderes públicos.

Otro logro del pensamiento liberal en la década de los noventa fue la apertura económica que ha facilitado el intercambio comercial entre los países y le ha permitido a nuestra población obtener productos a precios accesibles; sin embargo, el tamaño del estado colombiano (que también se refleja en el excesivo número de reglamentaciones y trámites) hace que el precio final de los bienes y servicios ofertados en los diferentes mercados incluyan altas tasas tributarias para financiar el exorbitante nivel de gasto del estado colombiano.

Por todo lo anterior, finalizo mi opinión de hoy con la siguiente reflexión: Si de la misma forma como se logró la separación entre el estado y la religión católica también buscamos la separación entre el estado y la economía ¿Por qué no?

domingo, 28 de marzo de 2021

SILENCIAR AL MENSAJERO

El nombre del italiano Galileo Galilei está muy ligado a la revolución científica, ya que dedicó su vida a la búsqueda del conocimiento y de la verdad. Albert Einstein dijo acerca de Galilei que es el «padre de la ciencia moderna», lo cual hace justicia a la dimensión de su trabajo por el cual se le puede considerar como uno de los pioneros del método científico; sin embargo, Galileo tuvo que enfrentar el dogmatismo de los caudillos religiosos de su época, así como también de aquellos con mentalidad caudillista que se resistían a aceptar los nuevos conocimientos aportados por el científico, filósofo, físico y matemático nacido en Pisa. Fue conminado a presentarse ante la inquisición católico-romana que lo obligó a retractarse de sus investigaciones que contradecían la idea geocentrista defendida por los jerarcas de la iglesia católica ¡Ellos prefirieron silenciar al mensajero antes que reconocer la verdad universal expuesta por el intelectual!
En la literatura universal se pueden hallar otros ejemplos acerca de la práctica de silenciar o matar al portador de los mensajes que no les convienen a los receptores intolerantes frente a la exposición de verdades universales inviolables e irrefutables ¡Ante la imposibilidad de contradecir el mensaje prefieren atacar al mensajero!

La Real Academia Española RAE define el vocablo «debatir» como «Dicho de dos o más personas: Discutir un tema con opiniones diferentes». El debate tiene unas normas básicas para que quienes participan en él lo hagan de forma razonable, pero existen ciertas prácticas que se hacen de forma intencional con la finalidad de desviar la atención del tema central que se discute. Me refiero a las falacias que la RAE define como «Engaño, fraude o mentira». Una de las falacias más usadas es el argumento ad hominem (contra el hombre)​, de la que el ataque al mensajero es una ligera variante, que consiste en desacreditar a la persona que presenta un argumento, criticándole sin responder o hacer referencia a lo que se expone; es decir, se ataca a la persona, pero no al argumento.

Esa fue la falacia usada por los caudillos de la religión católica para intentar detener la verdad científica expuesta por Galileo Galilei y también para pretender frenar el mensaje de los reformadores como Martín Lutero ¡Hasta el tiempo presente se han negado al debate usando otra falacia: la de autoridad! ¡No quieren arriesgarse a perder el dominio que mantienen sobre aquellos que no se atreven a pensar con libertad!

«Silenciar o matar al mensajero» es una práctica deshonesta usada también por los caudillos políticos cuando se expone un argumento que contradice sus propuestas contrarias a las verdades universales descubiertas hace mucho tiempo por hombres de ciencia y, por consiguiente, irrealizables en el mundo real; cuando un periodista les formula preguntas inconvenientes para su popularidad, en lugar de responder prefieren «silenciar al mensajero» atacándolo con señalamientos que según ellos le quitan credibilidad al periodista. De igual forma responden algunos ante la opinión pública cuando se les abre una investigación por parte de algún órgano de control, su argumento es denunciar que el funcionario encargado de investigarlo «es familia de algún vecino de una tía del cuñado del primo de la secretaria de algún delincuente» ¡Si un ciego afirma que la luz brilla, entonces criticarán al ciego por hacer esa afirmación siendo incapaz de poder observar las destellos de la luz!

Yo he dedicado varios años a estudiar algunos temas específicos, por lo que los conocimientos que he acumulado me han sido de gran utilidad para el buen desempeño de mis actividades laborales en diferentes municipios de Córdoba, Sucre, Antioquia y ahora de Santander; para mí esa es una razón de gran importancia para no rehuirle al debate y en vista de que algunos me contradicen en asuntos que conozco y en los ellos tienen menos experiencia, yo acudo al método socrático, que ya he explicado, con el objetivo de que ellos encuentren la iluminación por sus propios medios; sin embargo, su reacción es poco amigable cuando la vocecita dentro de sus cabezas responde a mis preguntas y entienden, por sí mismos, que la «verdad» que defienden es insostenible.

Hace algunos meses comencé a alimentar mi blog y las redes sociales con contenidos de los temas en los que tengo algún dominio con el fin de compartir lo que he aprendido con quienes no tienen conocimientos al respecto o con quienes teniéndolos estuvieran interesados en dialogar sobre ellos, ya que tengo una preferencia por el «diálogo» que se define como «Plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos»; he recibido elogios y mensajes de admiración por esta tarea, pero también he recibido críticas que en las últimas semanas se han centrado en mi vida personal y familiar y que, en consecuencia, han dejado de lado la esencia de los temas que publico; sin embargo, yo tengo muy clara la enseñanza de Platón cuando afirmó que «Los sabios hablan porque tienen algo que decir, los tontos hablan porque tienen que decir algo».

También he dicho muchas veces que yo no reconozco enemigos, pues incluso con quienes he tenido diferencias en el pasado hoy mantengo unas relaciones cordiales enmarcadas dentro del respeto y la consideración. No me ha gustado victimizarme y esta no va a ser la primera vez que lo haga, pues aunque al igual que los demás creyentes en Jesucristo sé que si alguien me pega en una mejilla debo ofrecerle también la otra, también sé que solo tengo dos mejillas. Otros prefieren poner sus mejillas para que les peguen una y otra vez, incluso algunos son capaces de poner hasta las nalgas cuando se cansan de que les peguen en el rostro. Yo en cambio he aprendido a responder (no siempre con palabras) en la justa medida de lo que merecen los ataques que recibo, pero no me dejo silenciar con facilidad.

Galileo se mantuvo firme cuando dijo «Y, sin embargo, se mueve» después de que la inquisición le ordenara retractarse y lo condenara a prisión perpetua por demostrar que la Tierra se mueve y que ésta no es el centro del universo, así también yo soy el portador de un mensaje desagradable para mis contradictores: ¡Aquí sigo opinando, no me voy a dejar silenciar! ¡Mientras Dios me lo permita todavía tengo mucho para decir!

domingo, 24 de enero de 2021

EL IMPERIO DE LA LIBERTAD

El artista francés Frédéric Auguste Bartholdi dijo «Lucharé por la libertad, lo pediré a los pueblos libres. Trataré de glorificar la República allí, hasta que la reencuentre un día entre nosotros»; este reconocido escultor fue el autor del monumento «Libertad que ilumina el mundo» más conocido como la «Estatua de la Libertad», que fue un obsequio del pueblo francés al pueblo estadounidense para conmemorar el primer centenario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América.

La Constitución Política de los Estados Unidos está vigente desde el 17 de septiembre de 1787, es considerada como la constitución vigente más antigua y ha sido enmendada en veintisiete (27) oportunidades, a diferencia de Colombia que en solo dos (2) siglos ha tenido diez (10) constituciones políticas: Constitución del Socorro (1810), Federación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada (1811), Constitución de Cúcuta (1821), Constitución Neogranadina (1832), Constitución Política de la República de la Nueva Granada (1843), Constitución de la Nueva Granada (1853), Constitución Política de la Confederación Granadina (1858), Constitución Política de los Estados Unidos de Colombia (1863), Constitución Política de Colombia de 1886 y Constitución Política de Colombia de 1991.

La Constitución Política de Colombia, promulgada el 4 de julio de 1991, ha sido modificada alrededor de medio centenar de veces en menos de treinta (30) años y como señalé en Mi Opinión Dominical «DEMOCRACIA PARTICIPATIVA» del 27 de diciembre pasado «Mediante la Constitución de 1991 se fortaleció la democracia representativa en detrimento de la democracia participativa», lo cual quiere decir que la mentalidad caudillista de nuestra nación privilegia a quienes ostentan el poder político, mientras limita las libertades individuales y el control que los ciudadanos pueden ejercer sobre quienes hacen parte de los poderes del estado.

Esta debilidad constitucional colombiana permite que un caudillo pueda comprar congresistas a través de prácticas corruptas, como por ejemplo entregarles notarías para que modifiquen un «articulito» que les permita confeccionar la constitución política a la medida de lo que necesita y que en el próximo período constitucional el caudillo de turno de nuevo modifique el texto constitucional según lo que más le convenga, mientras que quienes con el esfuerzo de su trabajo sostienen el exorbitante gasto estatal que ellos se pelean por administrar, les toca mirar con impotencia todo lo que hacen para llegar o para atornillarse al poder, recorriendo el mundo financiados por los tributos del pueblo o por los fajos de billetes entregados por contratistas del estado que de forma oculta guardan en bolsas de basura, mostrándose en el metro de Nueva York, haciendo compras en centros comerciales de Argentina, pidiendo «caridad» al gobierno español o comprando «ferragamos» que luego meten al barro sin problemas porque saben que tienen el poder para reemplazarlos por todos los pares de zapatos que ellos quieran.

En la nación del «Sueño Americano», en cambio, el pensamiento caudillista está limitado no solo en su constitución política sino también en su misma cultura que privilegia la libertad del individuo por encima del poder de sus gobernantes, por eso yo no creo que el totalitarismo tenga alguna oportunidad en Estados Unidos y, a pesar de que fue necesario que se uniera el poder político estadounidense, con el poder de los medios de comunicación, incluidos los poderosos de las redes sociales, para quitarle la presidencia a un individuo antiestablecimiento y devolvérselo a uno de los suyos, cuando el pueblo norteamericano ve en peligro sus libertades actúa en contra de los autores de esas amenazas.

El hoy presidente de Estados Unidos, venció en las elecciones primarias de su partido a la propuesta socialista y aunque es un político que ha vivido de los recursos públicos durante más de cuatro (4) décadas debe someterse al imperio de la libertad proclamado e instituido en la Constitución de los Estados Unidos de América.

Es muy probable que con la finalidad de comprar apoyo internacional (al mejor estilo de quienes compran congresistas al interior de sus países) para seguirse inmiscuyendo en los asuntos internos de otros países y para manejar a su antojo las negociaciones que se hacen por debajo de la mesa a nivel global, el nuevo gobierno federal estadounidense le devuelva a la ineficiente burocracia internacional los recursos económicos que le quitó el anterior gobierno, pero yo no creo que el mundo se vaya a venezolanizar más de lo que lo hizo en el año 2020 gracias a las decisiones gubernamentales influenciadas por la Organización Mundial de la Salud con fundamento en la epidemia causada por el virus chino. La venezolanización del mundo se vio reflejada en la caída de la producción de riqueza (PIB mundial), la multiplicación de la pobreza en contra de la tendencia de reducción que se venía presentando, la limitación de libertades individuales y el abuso de poder por parte de los gobernantes.

Así que a quienes desde el 20 de enero del presente año ya no ven a Estados Unidos como el causante de todos los males del planeta y que mantienen la esperanza de que el mundo termine siendo un paraíso como Cuba, Venezuela o China, en mi modesta opinión les digo que van a tener que esperar a que el pueblo norteamericano deje de valorar su libertad por encima de los intereses caudillistas que seguirán usufructuando los recursos públicos que la democracia les permite administrar en beneficio de unos cuantos. Mientras existan los estados existirá corrupción, ya que como he venido reiterando: El tamaño de la corrupción es directamente proporcional al tamaño de los estados.