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domingo, 29 de noviembre de 2020

PRODUCTO INTERNO BRUTO (PIB)

Apreciado lector, con la finalidad de que comprenda los conceptos que presentaré en esta publicación, quiero hacerle las siguientes preguntas: ¿A qué actividades económicas se dedican los miembros de su hogar?; en términos económicos ¿cuánta riqueza produce usted cada año de manera individual?; si suma la producción de todos los miembros de su hogar, ¿a cuánto ascendería la riqueza producida por todos ellos?; ¿podría también responderse a cuánto ascienden los gastos totales de su hogar?. Después de hacerlo, imagine aplicar el mismo ejercicio con todos los habitantes de un país.

El producto interno bruto (PIB) es un indicador económico que se utiliza para medir la riqueza que produce una nación y muestra el valor monetario de todos los bienes y servicios finales producidos por un país o región en un determinado período de tiempo, normalmente un año. El Banco de la República de Colombia define el PIB como «el valor de mercado de todos los bienes y servicios finales producidos usando los factores de producción disponibles dentro de un país en un periodo determinado» y añade que «Cuando se usan los precios actuales (precios corrientes) para calcularlo se habla de PIB nominal, y al usar los precios de un año base (precios constantes) se conoce como PIB real. Este último es una mejor medida de la actividad económica de un país al medir exclusivamente el cambio en la producción de bienes y servicios en la economía (cantidades), dejando de lado el efecto de las variaciones de los precios».

El PIB puede ser calculado con enfoque de la producción (oferta agregada) o con enfoque del gasto (demanda agregada); cuando se hace desde el punto de vista del enfoque de la producción se desagrega por ramas de actividad económica para analizar sus desempeños o aportes al crecimiento económico del país. En Colombia, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) es la entidad encargada de calcular el PIB y clasifica las actividades económicas en 12 agrupaciones, así: 1) Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca; 2) Explotación de minas y canteras; 3) Industrias manufactureras; 4) Suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado; Distribución de agua; evacuación y tratamiento de aguas residuales, gestión de desechos y actividades de saneamiento ambiental; 5) Construcción; 6) Comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos automotores y motocicletas; transporte y almacenamiento; alojamiento y servicios de comida; 7) Información y comunicaciones; 8) Actividades financieras y de seguros; 9) Actividades inmobiliarias; 10) Actividades profesionales, científicas y técnicas; actividades de servicios administrativos y de apoyo; 11) Administración pública y defensa; planes de seguridad social de afiliación obligatoria; educación; actividades de atención de la salud humana y de servicios sociales; 12) Actividades artísticas, de entretenimiento y recreación y otras actividades de servicios; Actividades de los hogares individuales en calidad de empleadores; actividades no diferenciadas de los hogares individuales como productores de bienes y servicios para uso propio.

Para calcular el PIB desde el punto de vista del enfoque de la producción se debe obtener el valor agregado bruto, que es la suma de la producción local por sectores, al cual se le deben sumar los impuestos y se le deben restar las subvenciones sobre los productos: 

PIB = Valor agregado bruto + (Impuestos menos Subvenciones a los productos)

Desde el punto de vista del enfoque del gasto, el PIB se puede obtener por las cuentas del consumo privado (C), el gasto del consumo público (G), la formación bruta de capital (I) y las exportaciones netas (exportaciones menos importaciones).

PIB = C + G + I + X netas (exportaciones menos importaciones)

El DANE publica cada tres meses los resultados del PIB, por lo cual se puede hacer un análisis trimestral o anual de su crecimiento. Los últimos resultados publicados fueron los del tercer trimestre (julio, agosto, septiembre) de 2020, en donde se observa que la economía colombiana tuvo una variación negativa del 9% en el último año y con una recuperación de 8,7% con relación al trimestre anterior (abril, mayo, junio de 2020).
Eso es lo equivalente a decir que si en su hogar se produjeron $1.000.000 en el año anterior, en el último año ese mismo hogar solo ha podido producir $910.000. Esta contracción de la economía colombiana explica muchas cosas, como por ejemplo la reducción del consumo de algunos productos por el recorte de los ingresos de los hogares. La reducción del consumo es la reducción de la demanda y, por lo tanto, la consecuencia es la disminución de algunos precios, por lo cual también podemos ver una variación negativa de la inflación colombiana.

Quiero hacer claridad en que la contracción de la economía se presentó por las medidas restrictivas adoptadas por los diferentes gobiernos territoriales para evitar los contagios y las muertes causadas por el virus chino; sin embargo, las tasas de contagios y muertes nos demuestran la ineficacia de los aislamientos preventivos obligatorios. Hoy muchos hogares colombianos están enfrentando el dolor de la pérdida de algunos de sus miembros por la epidemia, pero además deben enfrentar el empobrecimiento al que están siendo sometidos como consecuencia de las medidas gubernamentales.

La garantía de las libertades individuales de las personas que a diario trabajan para producir ingresos es fundamental para la reactivación de la economía, mientras que las amenazas de nuevos confinamientos para enfrentar probables rebrotes de contagios solo condenará a muchos más colombianos a la pobreza, a la miseria, al hambre y a la muerte. Los gobernantes creyeron en la existencia del falso dilema entre la vida y la economía que los llevó a tomar decisiones erradas ¡Ojalá hayan aprendido la lección!

Para finalizar, quiero decir que una de las criticas que se le hace al PIB es que no mide la distribución de la riqueza de un país, pero esos críticos ignoran que para eso existen otros indicadores de los cuales hablaré en otra ocasión para hacer un análisis comparativo entre la producción de riqueza de Colombia y la de otras naciones.

domingo, 22 de noviembre de 2020

QUIEN TIENE EL CONOCIMIENTO, TIENE EL PODER

Desde mi pubertad aprendí que las críticas deben tomarse con beneficio de inventario, pues cuando alguien te critica existen dos alternativas posibles: que tenga razón o que no la tenga. Lo que tú haces con la alternativa verdadera es lo importante, la falsa no tiene la menor relevancia a menos que tú decidas dársela. En ese orden de ideas, estaba recordando que una vez, conversando con mi mejor amiga, ella me dijo que su papá le había comentado lo siguiente acerca de mí: «Ese amigo tuyo es muy inteligente para los estudios, pero muy bruto para la vida». No he sabido la razón que tuvo ese señor para hacer esa afirmación, pero decidí «mirar para adentro» con la finalidad de analizar si sus palabras eran verdaderas o falsas. Para mi sorpresa, descubrí que él tenía la razón, pero ¿Qué haría con aquella verdad que se me revelaba?.

Pocos años después, cuando cursaba los primeros semestres de Ingeniería de Sistemas, un profesor nos enseñó la diferencia entre los conceptos de dato e información, en esencia concluyó diciendo que el dato es información sin procesar y la información son los datos procesados; por ejemplo, si tomas el número 4, éste es un dato que no te brinda información alguna, podría ser cualquier cosa, pero si sometes ese 4 a un proceso como sacarle la raíz cuadrada o elevarlo a la tercera potencia, podrías afirmar que la raíz cuadrada de 4 es 2 o que 4 elevado a la 3 es 64 y allí estarías obteniendo información que no tenías. Desde sus inicios, los computadores se constituyeron en máquinas para procesar datos y brindarnos información y según el filósofo inglés Thomas Hobbes «quien tiene la información, tiene el poder».

Internet fue pensado como una forma de brindar acceso a la información sin restricciones y sin gobierno. Confieso que una de las cosas más fascinantes para mí fue cuando, hace más de veinte años, me enseñaron que una de las ventajas de la red mundial de información era que no había gobierno en ella. En la actualidad, algunos gobiernos siguen intentando censurar información que circula en la red, pero se han encontrado que sus legislaciones muy pronto quedan en desventaja frente a los avances de las tecnologías de la información y las comunicaciones.

En febrero de 2011 leí que hasta el año 2007 los seres humanos fueron capaces de almacenar 295 exabytes de información que, según quienes hicieron esos cálculos, si toda esa información se almacenara en discos compactos (CD) la pila sobrepasaría la distancia de la tierra a la luna; decían además los investigadores que la capacidad de almacenamiento de información de los computadores se duplicaba cada 18 meses. ¡Imaginen la cantidad de información existente en la actualidad! Por ello, si Hobbes tenía razón, entonces gracias a la red mundial de información, debería existir un gran número de seres humanos empoderados, pero ¿así sucede?.

De acuerdo con la teoría económica los tres factores principales de producción son el capital, el trabajo y la tierra; sin embargo, los modelos económicos han tenido que incluir a la tecnología como cuarto factor que tomó mayor relevancia con la llegada de lo que se ha denominado la Cuarta Revolución Industrial o Industria 4.0. En este orden de ideas, la tecnología es definida como el «conjunto de conocimientos y técnicas que, aplicados de forma lógica y ordenada, permiten a las personas solucionar problemas, modificar su entorno y adaptarse al medio ambiente».

En este punto he llegado al concepto central de mi opinión de hoy: el conocimiento. No citaré alguna conceptualización al respecto, porque me vería obligado a escribir todo un tratado y no solo una corta publicación, ya que a lo largo de la historia muchos autores han expuesto sus pensamientos con relación a este concepto; sin embargo, a lo que sí quiero hacer referencia es a que el insumo fundamental del conocimiento es la información. En la actualidad, gracias a internet, la humanidad tiene más facilidades de acceder a la información y, en consecuencia, puede producir más conocimientos en diferentes disciplinas, por lo que yo reformularía la máxima de Hobbes: «quien tiene el conocimiento, tiene el poder» y quien usa el conocimiento que posee para hacer el bien es considerado sabio, pero quien lo usa para lo malo es un tonto o fatuo, pero de eso hablaré en otra ocasión.

Por lo anterior debemos valorar el consejo de nuestros mayores cuando nos decían «Estudien, porque un lápiz pesa menos que una pala», para hacernos entender que el conocimiento es un factor productivo de mayor importancia que el trabajo, el capital o la tierra; sin embargo, ¿Cómo se puede entender el caso colombiano en el que solo 5 de cada 100 personas no sabe leer ni escribir?; es decir, la gran mayoría de colombianos ha hecho parte del sistema educativo, pero al ser evaluados con estándares internacionales de conocimiento quedamos muy por debajo de las demás naciones. Quizás el profesor de origen ruso Isaak Yúdovich Azímov no se equivocó cuando afirmó que «La autoeducación es, creo firmemente, él único tipo de educación que existe». 

Yo vine a este mundo rodeado de muchas carencias; mis padres se esforzaron en suministrarnos lo necesario para vivir a mis hermanos y a mí; sin embargo, si no hubiera aprendido a vivir como sugerían las palabras del padre de mi mejor amiga, quizás haría parte de la gran masa de seres humanos que a pesar de recibir educación no ha logrado superarse, porque espera que alguien diferente haga algo para sacarle de sus frustraciones individuales. ¡Habría sido un hombre bruto con títulos educativos!, pues los diplomas no me han servido mucho en esta vida, pero los conocimientos que he ido adquiriendo a lo largo de los años sí me han sido de gran provecho.

sábado, 14 de noviembre de 2020

EVOLUCIÓN TERRITORIAL Y POLÍTICO ADMINISTRATIVA DEL DEPARTAMENTO DE CÓRDOBA

A propósito de la «Segunda Sesión para clarificación de límites geográficos entre los departamentos de Córdoba y Antioquía» celebrada el 12 de los corrientes en la ciudad de Montería, a la que asistieron el Gobernador de Córdoba, diputados, alcaldes del sur del departamento, funcionarios del Parque Nacional Natural Paramillo, de la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge CVS, de la academia y de la Corporación para el Desarrollo Integral y Sostenible del Departamento de Córdoba y su Entorno CORDECOR, equipo de profesionales del que hice parte durante muchos años y que en el año 2019 elaboró el DIAGNÓSTICO INTEGRAL DEL TERRITORIO DEPARTAMENTAL en el marco de la CONSULTORÍA PARA EL ALISTAMIENTO, DIAGNÓSTICO Y DIRECTRICES GENERALES PARA LA FORMULACIÓN DEL PLAN DE ORDENAMIENTO DEL DEPARTAMENTO DE CÓRDOBA, para el que estructuramos el Capítulo 2 que lleva el mismo título de esta publicación y que a continuación reproduzco en su integridad para el conocimiento de mis lectores y como un aporte para que las autoridades departamentales cuenten con documentación técnica e histórica para defender los territorios que le correspondieron a los cordobeses. 

Este capítulo se elaboró con fundamento en el libro de Alberto Mendoza Candelo titulado «Provincia de Cartagena. Estado Soberano de Bolívar. Poblamiento y División Política» (1996) y en la descripción de los cambios en la conformación territorial del país desde 1819 que el Departamento Administrativo Nacional de Estadística DANE aportó para la construcción del conocimiento general a través de una colección interactiva de mapas, imágenes, fotografías y otros elementos multimedia, en los que se resaltan los principales hitos territoriales y la evolución político administrativa del Departamento de Córdoba durante los 200 años de vida republicana de Colombia.

En época precolombina el territorio cordobés estaba habitado por el pueblo Zenú (Señores del Valle del Sol), que destacó por su habilidad en la orfebrería, en la cerámica y en la hidráulica, que les facilitó dominar el agua y acondicionarla para el uso agrícola; este pueblo alcanzó una elevada organización social; más al sur, en la parte alta del río Sinú, habitaban los Embera Katíos. En 1501 llegó el primer español a estas tierras, Rodrigo de Bastidas, quien descubrió las bocas del río Sinú, posteriormente en 1534 llegó Pedro de Heredia; iniciando el saqueo de tumbas y centros religiosos.

Durante la colonia, Córdoba fue administrado por la gobernación de Cartagena. En el siglo XVIII se fundaron poblaciones como Chinú, Lorica, Sahagún, San Bernardo del Viento, San Pelayo y Montería. Después de la independencia, con la formación de La Gran Colombia, fue la región más distante y abandonada del departamento del Magdalena. Durante la República fue administrada por la Provincia de Cartagena y luego, con los gobiernos federales, hizo parte del Estado de Bolívar y después fue departamento con la Constitución de 1886; sólo hasta 1951 se creó el Departamento de Córdoba con capital Montería.

1. LA COLONIA ESPAÑOLA

El territorio en estudio integró lo que en la Colonia fue la Gobernación y Provincia de Cartagena. Durante el gobierno español la Provincia de Cartagena se dividía en «partidos»; el primer partido fue el de Tierradentro establecido por el fundador y primer gobernador D. Pedro de Heredia, el cual comprendía lo que hoy es el Departamento del Atlántico y parte del antiguo Departamento de Bolívar.

Poco a poco y a medida que se iba adelantando el descubrimiento y fundando poblaciones, se fueron estableciendo otros partidos, cuyas cabeceras se llamaban Villas; así sucedió con María (1534), Tolú (1535), Mompóx (1537), San Benito (1667), Lorica (1740) y muchos más.

La historiadora Carmen Gómez Pérez, en su libro «Pedro de Heredia y Cartagena de Indias», narra que la conquista de la Gobernación de Cartagena de Indias se inició el 14 de Enero de 1533, fecha de la llegada de Pedro de Heredia a la zona y puede darse por concluida en 1555, con la muerte de su fundador – En este período se distinguen dos grandes etapas en las cuales la empresa conquistadora alcanzó todo su apogeo – La primera de ellas corresponde al primer Gobierno de Heredia, que se extiende de 1533 a 1536, fecha de la llegada de Juan de Vadillo, Juez de Residencia de Pedro de Heredia; la segunda coincide con el segundo mandato del gobernador, es decir desde 1540 a 1546.

Durante el primer gobierno de Pedro de Heredia las líneas fundamentales de penetración fueron tres: Hacia el río Grande de Santa Marta (Magdalena) hacia el Cenú (Sinú) y hacia la culata del Golfo de Urabá (Figura 1).

Figura 1. Conquista de Cartagena primer gobierno de Pedro de Heredia 1533 – 1536. 
Fuente: Alberto Mendoza Candelo. Provincia de Cartagena. Estado Soberano de Bolívar. Poblamiento y División Política p. 45.

Juan de Vadillo, a nombre del Rey y por encargo de la Real Audiencia de Santo Domingo, somete en 1534 a Don Pedro de Heredia, al primero de sus juicios de residencia, acusado de defraudar el fisco y de esclavizar a los indígenas y para ello realizó visita a su territorio, lo puso preso y asumió funciones de gobernador.

Durante esta visita, incursionó hacia el interior, estuvo en Toluviejo y Tolú y hay quienes le atribuyen la fundación o traslado de Tolú a su sitio actual, consolidó las conquistas y refrendó la pacificación de la zona norte de los departamentos de Bolívar y Sucre.

En 1536, Pedro de Heredia emprendió otra expedición por el Darién en busca de los tesoros de Dabaibe pero fracasó, expedición que luego repitió en 1542 y que lo condujo a tierras de Antioquia, pues hay que anotar que Pedro de Heredia y demás compañeros conquistadores, recorrieron incansablemente y durante mucho tiempo, el territorio que rodeaba a Cartagena, entre ellos el territorio zenú, en busca del Tesoro de Dabaibe.

Figura 2. Conquista de Cartagena gobiernos de Vadillo y de Santa Cruz 1536 – 1540. 
Fuente: Alberto Mendoza Candelo. Provincia de Cartagena. Estado Soberano de Bolívar. Poblamiento y División Política p. 47. 

Figura 3. Conquista de Cartagena segundo gobierno de Heredia gestión de Armendariz 1540 – 1550. 
Fuente: Alberto Mendoza Candelo. Provincia de Cartagena. Estado Soberano de Bolívar. Poblamiento y División Política p. 49. 

Figura 4. Conquista de Cartagena tercer gobierno de Pedro de Heredia 1550 – 1554. 
Fuente: Alberto Mendoza Candelo. Provincia de Cartagena. Estado Soberano de Bolívar. Poblamiento y División Política p. 51. 

Hay que tener en cuenta que la penetración española en el tiempo de los hermanos Heredia fue una penetración marginal, de carácter exploratorio en busca de fácil riqueza, que predisponía al español una vez conseguida, a retornar a su España nativa para vivir holgadamente el resto de sus días, Así pues, con excepción de María, Santiago de Tolú y Mompóx no se hicieron otras fundaciones.

Hay que decir también que, gracias a estas exploraciones, empezadas por Enciso en 1511, toda la región de Cartagena hacia el Zenú, fue pacificada, se descubrieron los ríos Cauca, Sinú y San Jorge y se contó con asentamientos fijos, Santiago de Tolú y Santa Cruz de Mompóx, lo cual facilitó la futura colonización del territorio.

La Provincia de Cartagena, sufrió a través de la historia, tres penetraciones étnicas de diferente origen geográfico y que cambiaron totalmente su composición racial y sus asentamientos humanos. La primera fue la de los indios caribes, que con su carácter guerrero y belicoso desplazaron al pueblo zenú, primitivos habitantes de la Provincia, hacia zonas lejanas del litoral – interior de las sabanas y valles del Sinú y San Jorge – se apoderaron de sus tierras y mujeres y provocaron su decadencia; luego vino la de los blancos españoles que conquistaron toda la tierra y sometieron definitivamente a su yugo a todos los habitantes de la Provincia; simultáneamente con los blancos llegaron negros, por lo que se pueden considerar un elemento colonizador de la provincia, aunque con menor influencia que el blanco.

A partir de 1637, es cuando aparece la mención de caciques en diversos documentos y especialmente en los litigios que sostuvieron los indios en defensa de sus tierras. En esas actuaciones ante las autoridades, aparece la referencia a las personas de prestancia entre los indios, llamándolos Caciques o Gobernadores, como también Alcaldes, lo mismo que Mandones.

Inicialmente las comunidades de indígenas proveyeron de abastecimientos agrícolas a los españoles; estos no eran muchos y en casi todas las nuevas fundaciones el contorno indígena podía producir los excedentes necesarios para alimentarlos. Por esta razón las primeras otorgaciones de tierras por parte de los Cabildos, apenas echaron mano de las goteras del núcleo poblado español y entre los primeros vecinos se distribuyeron solares urbanos, caballerías y peonias, confinados dentro de unos términos que respetaban todavía el poblamiento indígena y que estaban destinados al cultivo de hortalizas y algún ganado.

Los negros llegaron prácticamente junto con los españoles. Pero su integración a la sociedad de ese entonces sufrió muchos tropiezos, pues se sabe que, desde su llegada a Cartagena, atacaron repetidamente a blancos y a indios. Además, el sistema esclavista no funciona sino con la violencia en sus diferentes manifestaciones, lo que a corto plazo produjo la aparición del cimarronismo compuesto por los negros huidos, enmontados, ocultos de sus amos, que construyeron caseríos defendidos por estacadas y trampas llamadas «Palenques».

Entre 1599 y 1788 se establecieron en la provincia de Cartagena por lo menos 33 pueblos de negros, de los cuales 21 eran palenques. Estos pueblos se localizaron en dos grandes núcleos: el del Canal del Dique, que incluía los palenques más afamados de Matuna (1600), San Basilio (1621) y Maturedé y el núcleo del bajo río Cauca en el cual se encontraban, entre otros muchos, los palenques de Norosi y Tiquisio.

Según lo publicado por la Doctora Adelaida Sourdís en su libro «Cartagena de Indias» la región costeña estaba formada por las provincias más antiguas de lo que fue el virreinato de la Nueva Granada: Panamá, El Darién, Cartagena y Santa Marta. La primera formó parte de la actual Colombia y estuvo estrechamente ligada a Cartagena hasta 1903, las tres restantes forman hoy los departamentos de Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, Guajira, Magdalena, Sucre y el Urabá Antioqueño.

Según Bruce Gordon, historiador-geógrafo norteamericano, el territorio de la Provincia Cartagenera originalmente estuvo cubierto de selvas que en algunos sitios fueron dando paso a sabanas artificiales creadas por la acción del hombre. En la época de la conquista, en el siglo XVI, el pueblo zenú había desmontado el área comprendida entre el río Sinú, el San Jorge y el Cauca.

Con el colapso de esta civilización las sabanas desaparecieron dando lugar a bosques secundarios en un proceso natural de reforestación. Para el siglo XVIII la tierra llana se había desplazado hacia el norte donde se ubicó la mayor parte de la población, en la región zenú sólo quedaron algunos claros alrededor de los pocos núcleos de población.

El desmonte se concentró en la región ubicada entre el golfo del Morrosquillo y el Magdalena, extendiéndose hacia el norte. Aparecieron las sabanas de Corozal o de Tolú, que tomaron el nombre de los sitios fundados por los españoles y las de las vegas en la desembocadura del Magdalena, en el partido de Tierradentro, hoy departamento del Atlántico, pero quedaron grandes extensiones selváticas entre Cartagena y el Magdalena y en la serranía o montañas de María.

En 1774 el teniente coronel Antonio de la Torre Miranda, por orden del gobernador, debió reubicar a un gran número de personas que vivían «en lo más fragoso y oculto de los montes y ciénagas».

Comprendía los actuales departamentos de: Atlántico, Bolívar, Córdoba, Sucre y la región de Urabá en el norte de Antioquia y la intendencia de San Andrés y Providencia. Su capital era la ciudad de Cartagena de Indias, el principal puerto español en el Caribe, que como tal cumplía una función múltiple, que dio su nombre a una extensa región tropical que constituyó la provincia de su mismo nombre. A finales del siglo XVIII era una de las más importantes comarcas del Virreinato, en la que se efectuaba el más importante tráfico comercial y la función defensiva en el Caribe.

La denominación de Patria Boba se dio a la época transcurrida entre 1810 y 1816, cuando se gestó y llevó a cabo el primer movimiento de independencia. La Cartagena que hizo la revolución de 1810 y 1811 y luego resistió a Morillo en 1815 no sólo era la plaza fuerte, era todo un país, conformado por un extenso territorio, dividido en cinco departamentos: Cartagena, Mompós, San Benito Abad, Tolú y Simití. Sus fronteras eran por el Oriente, el río Magdalena desde la confluencia del río Cauca hasta su desembocadura en el mar; por el Occidente, el río Atrato y las provincias del Darién y del Chocó; por el sur, la provincia de Antioquia y por el norte el Mar Caribe. Bajo su jurisdicción estaban el archipiélago de San Andrés y Providencia y la Costa de Mosquitia (hoy de Nicaragua).

Casi cuatro años exactos subsistió el Estado Cartagenero, desde el 11 de noviembre de 1811 hasta el 6 de diciembre de 1815. El sitio a que fue sometida la ciudad amurallada puso fin a esa unidad política y culminó un proceso de desgarramiento interno, fruto de sus circunstancias particulares, determinadas, desde luego, por el contexto general de la Nueva Granada y de las colonias españolas.

Vino la República y el territorio fue Estado soberano a raíz de la proclamación de la independencia absoluta de España en 1811, cuando estuvo conformado por los departamentos de Cartagena, Mompóx, San Benito Abad, Tolú y Simití, con jurisdicción en las Islas de San Andrés.

2. LA GRAN COLOMBIA 

Se conoce como Gran Colombia a la extensión y organización política de la República de Colombia entre 1819 y 1831, la cual fue definida en el Congreso de Angostura con la Ley Fundamental del 17 de Diciembre de 1819. 

Desde su descubrimiento y hasta el año de 1826 le pertenecieron a la Provincia de Cartagena los cantones de Mompóx, Magangué y Majagual, que fueron separados para formar con el de Ocaña la Provincia de Mompóx; luego con la creación de la Provincia de Sabanilla perdió los cantones de Barlovento.

En 1819 fueron definidos tres (3) departamentos (Venezuela, Quito y Cundinamarca) y quince (15) provincias; posteriormente, la Constitución Nacional de 1821 determinó la organización del país en siete (7) departamentos (Boyacá, Cundinamarca, Cauca, Magdalena, Orinoco, Venezuela y Zulia); además de provincias, cantones y parroquias. La Ley del 25 de Junio de 1824 dispuso que el territorio de la República quedara organizado en doce (12) departamentos (Apure, Azuay, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Ecuador, Guayaquil, Itsmo, Magdalena, Orinoco, Venezuela y Zulia) que a su vez se dividieron en treinta y ocho (38) provincias (Figura 5). 

Figura 5. Organización política de la Gran Colombia (1824). 
Fuente: DANE. DANE en el Bicentenario. Tomado de: <https://dane.maps.arcgis.com/apps /Cascade/index.html? appid= 9609b3e81434c17b1a286b6d8070014>. 

El Departamento del Magdalena, del cual el ahora Departamento de Córdoba hizo parte, tenía como capital a Cartagena y se organizó en las Provincias de Cartagena, Santa Marta y Riohacha.

En 1828 la denominación de Departamentos se cambió por la de «prefectura». Para 1830, la Gran Colombia terminó dividida en 3 repúblicas, con la segregación de Venezuela y Ecuador. 

3. REPÚBLICA DE LA NUEVA GRANADA 

Durante el período comprendido entre 1831 y 1858 la República recibió el nombre de la Nueva Granada, que comprendía el territorio de lo que hoy se conoce como Colombia y Panamá; además de algunos territorios actuales de: Ecuador, Perú, Brasil, Venezuela, Costa Rica y Nicaragua. 

La Ley Fundamental del 21 de Noviembre de 1831 suprimió los departamentos y estableció 18 provincias. En 1832 la Constitución Nacional organizó la República en provincias, cantones y distritos parroquiales. 

Entre 1835 y 1852 la República pasó de tener una división de 20 a 35 provincias. La organización política de la Nueva Granada en el año 1835 tenía las siguientes provincias: Antioquia, Bogotá, Buenaventura, Cartagena, Casanare, Cauca, Chocó, Mariquita, Mompós, Neiva, Pamplona, Panamá, Pasto, Popayán, Riohacha, Santa Marta, Socorro, Tunja, Vélez, Veraguas (Figura 6). El territorio cordobés hizo parte de la Provincia de Cartagena durante este período. 

Figura 6. Organización política de la Nueva Granada (1835). 
Fuente: DANE. DANE en el Bicentenario. Tomado de: <https://dane.maps.arcgis.com/apps /Cascade/index.html? appid= 9609b3e81434c17b1a286b6d8070014>. 

En 1845 quedó radicada en el Congreso la facultad de crear y suprimir Provincias y Cantones, separar Distritos Parroquiales de un Cantón y agregarlos a otro, a la vez que se dio al Poder Ejecutivo las facultades que tenía el Gobernador en relación con Distritos Parroquiales (creación, supresión, fusión, límites, traslado de cabecera, agregar o segregar términos).

En la Figura 7 se observa que hacia el año 1847 la Nueva Granada estaba organizada en provincias (simbolizadas con color) y territorios nacionales (en blanco). Los territorios nacionales se consideraban entidades subnacionales que se encontraban muy alejados del centro del país y su población era muy escasa. 

Figura 7. Organización política de la Nueva Granada (1847). 
Fuente: DANE. DANE en el Bicentenario. Tomado de: <https://dane.maps.arcgis.com/apps /Cascade/index.html? appid= 9609b3e81434c17b1a286b6d8070014>. 

En 1848 pasó a la Cámara Provincial la creación y supresión de los Distritos Parroquiales. En el correr del tiempo hasta 1850, hubo creación y supresión de Provincias y Cantones, cambio de nombres y cabeceras, etc. 

La Ley del 9 de Mayo de 1853 eliminó los cantones. La Constitución del mismo año organizó la República en provincias y distritos parroquiales. Las provincias quedaron con el poder constitucional para disponer su organización, sin entrar en la órbita de las atribuciones del Gobierno General de la Nación. La organización política de la Nueva Granada en 1853 tenía con 36 provincias (Antioquia, Azuero, Barbacoas, Bogotá, Buenaventura, Casanare, Cartagena, Cauca, Chiriquí, Chocó, Córdova, Cundinamarca, García Rovira, Mariquita, Medellín, Mompós, Neiva, Ocaña, Pamplona, Panamá, Pasto, Popayán, Riohacha, Sabanilla, Santa Marta, Santander, Socorro, Soto, Tequendama, Tunja, Tundama, Túquerres, Valledupar, Vélez, Veraguas y Zipaquirá) y 2 territorios nacionales (Figura 8). La Constitución Nacional del 21 de mayo ordenó la República en provincias y distritos parroquiales, eliminando los cantones y manteniendo 2 territorios nacionales.

Figura 8. Organización política de la Nueva Granada (1853). 
Fuente: DANE. DANE en el Bicentenario. Tomado de: <https://dane.maps.arcgis.com/apps /Cascade/index.html? appid= 9609b3e81434c17b1a286b6d8070014>. 

Cada provincia, con plena autonomía, se dio su propia Constitución para organizarse administrativamente. La Constitución de la Provincia de Cartagena, del 11 de Noviembre de 1853, dijo que la Provincia se dividiría en distritos. El actual Departamento de Córdoba seguía haciendo parte de la Provincia de Cartagena, por lo que no debe confundirse con la Provincia de Córdova. 

4. CONFEDERACIÓN GRANADINA 

Mediante Acto del 27 de Febrero de 1855 se creó el Estado Federal de Panamá y la Ley del 11 de Junio de 1856 creó el Estado Federal de Antioquia, organizando la República en 2 estados federales y 21 provincias. Durante el período comprendido entre 1831 y 1857 la organización territorial pasó de tener 18 provincias a estar conformada por 7 estados federados compuestos por provincias. 

El Estado de Bolívar convocó una Asamblea Constituyente para el 15 de Septiembre de 1857. La Constitución o Estatuto Fundamental del Estado fue sancionada el 5 de Octubre de 1857, la cual expresó los siguiente: «El Estado de Bolívar, creado por la Ley de 15 de Junio del presente año de 1857, compuesto de los territorios que constituían las Provincias de Cartagena y Sabanilla y la parte de la de Mompox que queda al Occidente del río Magdalena, se divide, para los efectos de su administración política, en Departamentos y éstos en distritos, para efectos eleccionarios en círculos electorales y para la administración de justicia y cualesquiera otros efectos, de la manera que la ley lo disponga. Al hacerse la división, se guardará en lo posible la igualdad de población.»

El 22 de Mayo de 1858 entró en vigencia una nueva Constitución que creó la Confederación Granadina, que estuvo constituida por 8 estados federados (Antioquia, Bolívar, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Panamá, Santander) entre 1858 y 1861. El territorio cordobés hizo parte de Estado Federado de Bolívar durante la Confederación Granadina en este período (Figura 9). 

Figura 9. Organización política de la Confederación Granadina (1858). 
Fuente: DANE. DANE en el Bicentenario. Tomado de: <https://dane.maps.arcgis.com/apps /Cascade/index.html? appid= 9609b3e81434c17b1a286b6d8070014>. 

La segunda Constitución del Estado de Bolívar del 12 de Enero de 1860 se dio después de la guerra civil bolivarense de 1859 y decía lo siguiente: «El Estado de Bolívar es soberano, pero como parte integrante de la Confederación Granadina, depende del Gobierno General en los términos y para los objetos expresados en la Constitución de la Confederación». El territorio del Estado de Bolívar quedó organizado en provincias y cada provincia en distritos.

5. ESTADOS UNIDOS DE COLOMBIA 

El Pacto de la Unión de Septiembre de 1861 hizo posible la creación de los Estados Unidos de Colombia con una división territorial de 7 estados. La Constitución del 8 de Mayo de 1863 estableció 9 estados que conformaron la organización del territorio nacional hasta el año 1885. La Asamblea Legislativa del Estado Soberano de Bolívar dio una tercera Constitución el 9 de Junio de 1863. La Figura 10 presenta la organización política de los Estados Unidos de Colombia en el año 1864, en 9 estados federales soberanos, así: Antioquia, Bolívar, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Panamá, Santander y Tolima. Córdoba hizo parte del Estado Federal Soberano de Bolívar durante esta época. 

Figura 10. Organización política de los Estados Unidos de Colombia (1864). 
Fuente: DANE. DANE en el Bicentenario. Tomado de: <https://dane.maps.arcgis.com/apps /Cascade/index.html? appid= 9609b3e81434c17b1a286b6d8070014>. 

Por la rebelión contra el General Juan José Nieto, la renuncia de éste a la Presidencia del Estado y la toma de poder por los ejércitos sabaneros que impusieron como Presidente a Antonio González Carazo, se dio la cuarta y última Constitución del Estado Soberano de Bolívar, que rigió hasta la promulgación de la Constitución Nacional de 1886. 

La Convención del Estado Soberano de Bolívar dijo: «EI Estado Soberano de Bolívar es parte integrante de los Estados Unidos de Colombia y se somete a la autoridad del Gobierno Constitucional de la Unión, en los términos y para objetos expresados en la Constitución política del 8 de Mayo de 1863», además añadió: «El Estado se divide en Distritos Municipales para su régimen interior, pero la ley puede hacer otras divisiones para los efectos administrativos, judiciales, electorales y fiscales, sin destruir la entidad distrital».

6. REPÚBLICA DE COLOMBIA (CONSTITUCIÓN POLÍTICA 1886) 

El Estado Soberano de Bolívar tuvo veintitrés (23) años de vida, pues los Estados Confederados bajo el nombre de Estados Unidos de Colombia dejaron de existir al desaparecer el Sistema Federal y quedar reemplazado por el de la República Unitaria, por un acuerdo de tipo constitucional del 1 de Diciembre de 1885 que le denominó República de Colombia. La Constitución Nacional del 5 de Agosto de 1886 estableció que los antiguos estados federales se denominarían departamentos, dejando la República organizada en 9 departamentos, por esta razón lo que fue el Estado Soberano de Bolívar quedó siendo el Departamento de Bolívar, con el territorio de Córdoba haciendo parte de él. 

El 16 de Marzo de 1891 se definió la frontera con Venezuela a través del Laudo Arbitral proferido por María Cristina, reina regente de España; el 3 de Noviembre de 1903, posterior a la Guerra de los Mil Días, se produjo la separación de Panamá. 

La Ley 17 del 11 de abril de 1905 definió a Bogotá como distrito capital. La Figura 11 presenta la organización política de la República de Colombia en el año 1905, con 15 departamentos (Antioquia, Atlántico, Bolívar, Boyacá, Caldas, Cauca, Cundinamarca, Galán, Huila, Magdalena, Nariño, Quesada, Santander, Tolima y Tundama), 4 intendencias y un distrito capital, conforme a la Ley 46 del 29 de Abril. 

Figura 11. Organización política de la República de Colombia (1905). 
Fuente: DANE. DANE en el Bicentenario. Tomado de: <https://dane.maps.arcgis.com/apps /Cascade/index.html? appid= 9609b3e81434c17b1a286b6d8070014>. 

El 24 de abril de 1907 con el Tratado Vásquez Cobo-Martins, suscrito en Bogotá, se logró acordar la delimitación entre Colombia y Brasil. 

La Ley Primera del 5 de Agosto de 1908 dividió la República en 35 departamentos, una intendencia y un distrito capital. En la Figura 12 se presenta la organización política de la República de Colombia en el año 1908 que modificó la ley anterior con el Decreto Presidencial 916 del 31 de agosto, el cual redujo el número de departamentos a 26. 

Figura 12. Organización política de la República de Colombia (1908). 
Fuente: DANE. DANE en el Bicentenario. Tomado de: <https://dane.maps.arcgis.com/apps /Cascade/index.html? appid= 9609b3e81434c17b1a286b6d8070014>. 

En este período los departamentos cambiaron sus nombres por los nombres de las capitales o municipios que conformaban esta organización territorial. De esta manera, el nombre del departamento era igual al de la capital. El territorio cordobés quedó dividido entre el Departamento de Cartagena y el Departamento de Mompós. 

La Ley 65 de 1909 modificó nuevamente la división territorial de la República, estableciendo 10 departamentos y 4 intendencias. En el año de 1910, bajo un nuevo marco normativo de leyes y decretos, se estableció la creación de 5 nuevos departamentos y 2 comisarías. 

La Figura 13 presenta la organización política de la República de Colombia en el año 1912, en 14 departamentos (Antioquia, Atlántico, Bolívar, Boyacá, Caldas, Cauca, Cundinamarca, Huila, Magdalena, Nariño, Santander, Santander del Norte, Tolima y Valle), 2 intendencias (Meta y Chocó) y 7 comisarías (La Guajira, Arauca, Caquetá, Putumayo, Vaupés, Urabá y Juradó). Para esta época, Córdoba estaba incluida en el Departamento de Bolívar. 

Figura 13. Organización política de la República de Colombia (1912). 
Fuente: DANE. DANE en el Bicentenario. Tomado de: <https://dane.maps.arcgis.com/apps /Cascade/index.html? appid= 9609b3e81434c17b1a286b6d8070014>. 

El Decreto 1181 del 10 de Julio de 1915 suprimió las Comisarías de Juradó y Urabá, por lo que la organización política de la República de Colombia en el año 1916 se conformaba por: 14 departamentos (Antioquia, Atlántico, Bolívar, Boyacá, Caldas, Cauca, Cundinamarca, Huila, Magdalena, Nariño, Norte de Santander, Santander, Tolima y Valle del Cauca), 3 intendencias (Chocó, Meta, San Andrés y Providencia) y 6 comisarías (Vaupés, Caquetá, Vichada, Arauca, La Guajira y Putumayo). Córdoba siguió haciendo parte del Departamento de Bolívar en esta época (Figura 14). 

Figura 14. Organización política de la República de Colombia (1916). 
Fuente: DANE. DANE en el Bicentenario. Tomado de: <https://dane.maps.arcgis.com/apps /Cascade/index.html? appid= 9609b3e81434c17b1a286b6d8070014>. 

Debido a la definición de los límites internacionales a partir de los tratados establecidos con Ecuador, Venezuela, Perú y Panamá, se llevó a cabo una reorganización territorial en las zonas de frontera, creando principalmente la comisaría del Amazonas, y además una nueva definición en los límites de las comisarías de Caquetá y Putumayo. 

La Figura 15 presenta la organización política de la República de Colombia en el año 1928. Córdoba todavía seguía haciendo parte del Departamento de Bolívar. A partir de este momento la extensión continental de Colombia no presentaría nuevos cambios. 

Figura 15. Organización política de la República de Colombia (1928). 
Fuente: DANE. DANE en el Bicentenario. Tomado de: <https://dane.maps.arcgis.com/apps /Cascade/index.html? appid= 9609b3e81434c17b1a286b6d8070014>. 

El Protocolo de Amistad y Cooperación firmado en Río de Janeiro el 24 de Mayo de 1934 entre Colombia y Perú, puso fin al respectivo conflicto limítrofe y a la guerra de 1932 y 1933 entre los dos países. 

El Acto Legislativo No. 1 de 1936 creó con rango constitucional las Intendencias y Comisarías. De esta manera, la organización de la República quedó definida en departamentos, intendencias y comisarías; los departamentos se organizaron en municipios o distritos municipales. 

La organización política de la República de Colombia del año 1942 fue la siguiente: 14 departamentos (Antioquia, Atlántico, Bolívar, Boyacá, Caldas, Cauca, Cundinamarca, Huila, Magdalena, Nariño, Norte de Santander, Santander, Tolima y Valle del Cauca), 4 intendencias (Chocó, Meta, San Andrés y Amazonas) y 6 comisarías (Arauca, Caquetá, Vaupés, Vichada, La Guajira y Putumayo). En comparación con la división política de 1928, en este año se presentan cambios en los límites de las intendencias de Caquetá, Putumayo y Amazonas (Figura 16). 

Figura 16. Organización política de la República de Colombia (1942). 
Fuente: DANE. DANE en el Bicentenario. Tomado de: <https://dane.maps.arcgis.com/apps /Cascade/index.html? appid= 9609b3e81434c17b1a286b6d8070014>. 

En el año de 1953 la Dirección Nacional de Estadística, creada mediante el Decreto 2240 de 1951, elaboró el primer documento de la división político administrativa del país (Divipola). En este documento la organización político administrativa se estableció a partir de los departamentos, sus municipios y los corregimientos al interior de estos. La organización territorial se conformó por: 16 departamentos, 3 intendencias, 7 comisarías, 817 municipios y 2.096 centros poblados. 

El Departamento de Córdoba, creado mediante la Ley Novena del 17 de diciembre de 1951, tenía 15 municipios en el año 1953 y 113 corregimientos. Los municipios eran los siguientes: Montería, Ayapel, Cereté, Ciénaga de Oro, Chimá, Chinú, Lorica, Momil (Purísima), Sahagún, San Andrés, San Antero, San Bernardo, San Carlos, San Pelayo y Tierralta. 

La organización política de la República de Colombia en el año 1958 estaba conformada por: 16 departamentos (Antioquia, Atlántico, Bolívar, Boyacá, Caldas, Cauca, Chocó, Córdoba, Cundinamarca, Huila, Magdalena, Nariño, Norte de Santander, Santander, Tolima y Valle del Cauca), 5 intendencias (Arauca, Caquetá, La Guajira, Meta y San Andrés) y 4 comisarías (Amazonas, Putumayo, Vaupés y Vichada) (Figura 17). 

Figura 17. Organización política de la República de Colombia (1958). 
Fuente: DANE. DANE en el Bicentenario. Tomado de: <https://dane.maps.arcgis.com/apps /Cascade/index.html? appid= 9609b3e81434c17b1a286b6d8070014>. 

Para el año 1960 el Departamento de Córdoba tenía 21 municipios y 113 corregimientos e inspecciones de policía; los municipios para este año eran los siguientes: Montería, Ayapel, Caimito, Cereté, Ciénaga de Oro, Chimá, Chinú, Lorica, Montelíbano, Planeta Rica, Pueblo Nuevo, Purísima, Sahagún, San Andrés de Sotavento, San Antero, San Bernardo del Viento, San Carlos, San Marcos, San Pelayo, Tierralta y Valencia. 

La Figura 18 presenta la organización política de la República de Colombia en el año 1966, constituida por 21 departamentos (Antioquia, Atlántico, Bolívar, Boyacá, Caldas, Cauca, Chocó, Córdoba, Cundinamarca, Huila, La Guajira, Magdalena, Meta, Nariño, Norte de Santander, Quindío, Risaralda, Santander, Sucre, Tolima y Valle del Cauca), 3 intendencias (Arauca, Caquetá y San Andrés) y 5 comisarías (Amazonas, Guainía, Putumayo, Vaupés y Vichada). 

Figura 18. Organización política de la República de Colombia (1966). 
Fuente: DANE. DANE en el Bicentenario. Tomado de: <https://dane.maps.arcgis.com/apps /Cascade/index.html? appid= 9609b3e81434c17b1a286b6d8070014>. 

En el año 1969 la organización político administrativa del Departamento de Córdoba presentaba 22 municipios, 156 corregimientos y 3 inspecciones de policía; los municipios eran los siguientes: Montería, Ayapel, Cereté, Chimá, Chinú, Ciénaga de Oro, Lorica, Los Córdobas, Momil, Montelíbano, Planeta Rica, Pueblo Nuevo, Puerto Escondido, Purísima, Sahagún, San Andrés de Sotavento, San Antero, San Bernardo del Viento, San Carlos, San Pelayo, Tierralta y Valencia. 

La Figura 19 presenta la organización política de la República de Colombia en el año 1973, en la que aparecían: 22 departamentos (Antioquia, Atlántico, Bolívar, Boyacá, Caldas, Cauca, Cesar, Chocó, Córdoba, Cundinamarca, Huila, La Guajira, Magdalena, Meta, Nariño, Norte de Santander, Quindío, Risaralda, Santander, Sucre, Tolima y Valle del Cauca), 4 intendencias (Arauca, Caquetá, Putumayo y San Andrés) y 4 comisarías (Amazonas, Guainía, Vaupés y Vichada). Para este año la organización política contaba con la segregación del departamento del Cesar del departamento del Magdalena. 

Figura 19. Organización política de la República de Colombia (1973). 
Fuente: DANE. DANE en el Bicentenario. Tomado de: <https://dane.maps.arcgis.com/apps /Cascade/index.html? appid= 9609b3e81434c17b1a286b6d8070014>. 

En 1975 el Departamento de Córdoba estaba conformado por los siguientes municipios: Montería, Ayapel, Buenavista, Cereté, Chimá, Chinú, Ciénaga de Oro, Lorica, Los Córdobas, Momil, Montelíbano, Planeta Rica, Pueblo Nuevo, Puerto Escondido, Purísima, Sahagún, San Andrés de Sotavento, San Antero, San Bernardo del Viento, San Carlos, San Pelayo, Tierralta y Valencia. Además de estos 23 municipios, Córdoba estaba conformado por 202 corregimientos, 3 inspecciones de policía y 186 caseríos de más de 100 habitantes (Figura 20). 

Figura 20. Organización político administrativa del Departamento de Córdoba (1975). 
Fuente: Departamento Administrativo Nacional de Estadística DANE. División Político – Administrativa de Colombia – 1975. 

La Figura 21 presenta la organización política de la República de Colombia en el año 1985. Para esta época se destaca la segregación de la intendencia del Casanare del departamento de Boyacá y la división entre las comisarías de Vaupés y Guaviare. En esta vigencia la organización político administrativa nacional consta de 23 departamentos (Antioquia, Atlántico, Bolívar, Boyacá, Caldas, Caquetá, Cauca, Cesar, Chocó, Córdoba, Cundinamarca, Huila, La Guajira, Magdalena, Meta, Nariño, Norte de Santander, Quindío, Risaralda, Santander, Sucre, Tolima y Valle del Cauca), 4 intendencias (Arauca, Casanare, Putumayo y San Andrés), 5 comisarías (Amazonas, Guainía, Guaviare, Vaupés y Vichada) y un distrito especial.

Figura 21. Organización política de la República de Colombia (1985). 
Fuente: DANE. DANE en el Bicentenario. Tomado de: <https://dane.maps.arcgis.com/apps /Cascade/index.html? appid= 9609b3e81434c17b1a286b6d8070014>. 

El Departamento de Córdoba en 1988 se conformaba por 26 municipios, 254 corregimientos, 5 inspecciones de policía y 210 caseríos. Los municipios eran los siguientes: Montería, Ayapel, Buenavista, Canalete, Cereté, Chimá, Chinú, Ciénaga de Oro, Lorica, Los Córdobas, Momil, Montelíbano, Moñitos, Planeta Rica, Pueblo Nuevo, Puerto Escondido, Puerto Libertador, Purísima, Sahagún, San Andrés de Sotavento, San Antero, San Bernardo del Viento, San Carlos, San Pelayo, Tierralta y Valencia (Figura 22). 

Figura 22. Organización político administrativa del Departamento de Córdoba (1988). 
Fuente: Departamento Administrativo Nacional de Estadística DANE. División Político Administrativa de Colombia. 1988. 

7. REPÚBLICA DE COLOMBIA (CONSTITUCIÓN POLÍTICA 1991) 

El Artículo 286 de la Constitución Nacional establece que son entidades territoriales los departamentos, los distritos, los municipios y los territorios indígenas. De esta manera se suprimen las categorías de intendencias y comisarías. 

Para enero de 1992 el Departamento de Córdoba seguía conformado por 26 municipios, 253 corregimientos, 5 inspecciones de policía y 201 caseríos. 

La Figura 23 presenta la organización política de la República de Colombia en el año 1993, con 32 departamentos (Antioquia, Atlántico, Bolívar, Boyacá, Caldas, Caquetá, Cauca, Cesar, Chocó, Córdoba, Cundinamarca, Huila, La Guajira, Magdalena, Meta, Nariño, Norte de Santander, Quindío, Risaralda, Santander, Sucre, Tolima, Valle del Cauca, Arauca, Casanare, Putumayo, San Andrés, Amazonas, Guainía, Guaviare, Vaupés y Vichada). 

Figura 23. Organización política de la República de Colombia (1993).
Fuente: DANE. DANE en el Bicentenario. Tomado de: <https://dane.maps.arcgis.com/apps /Cascade/index.html? appid= 9609b3e81434c17b1a286b6d8070014>. 

En febrero de 1997 el Departamento de Córdoba seguía conformado por los mismos 26 municipios, 258 corregimientos, 5 inspecciones de policía y 212 caseríos (Figura 24).

Figura 24. Organización político administrativa del Departamento de Córdoba (1997). 
Fuente: Departamento Administrativo Nacional de Estadística DANE. División Político Administrativa de Colombia. 1997. 

A 28 de Junio de 2019 la organización política de la República de Colombia es la siguiente: 32 departamentos, 1.101 municipios, una isla (San Andrés, Providencia y Santa Catalina) y 20 áreas no municipalizadas (Figura 25). 

Figura 25. Organización política de la República de Colombia (2019). 
Fuente: CORDECOR. SIG. Google Earth. Noviembre de 2019. 

Mediante las Ordenanzas No. 003 y 007 de 1997 de la Asamblea Departamental de Córdoba fueron creados los municipios de Cotorra y La Apartada, respectivamente. Posteriormente, en el año 2007 fue creado el municipio de Tuchín mediante la Ordenanza No. 09 de la Asamblea Departamental de Córdoba; asimismo, fue creado el Municipio de San José de Uré con las Ordenanzas No. 11 de 2007 y 24 de 2008, por lo que a 28 de junio de 2019 el Departamento de Córdoba se encuentra conformado por 30 municipios, 323 corregimientos, 124 caseríos y 77 centros poblados (Mapa 2 del Diagnóstico Integral del Territorio Departamental).


domingo, 8 de noviembre de 2020

OFERTA Y DEMANDA

Un individuo que decide conducir una moto a alta velocidad y sin usar elementos de protección, como un casco, si se accidentara tendría grandes probabilidades de sufrir consecuencias fatales al desafiar ciertas leyes universales que conocemos porque fueron descubiertas por hombres de ciencia; asimismo, científicos de la economía descubrieron hace un par de siglos las leyes de la oferta y la demanda que describen el funcionamiento de los mercados. Cuando los agentes económicos que intervienen en los mercados ignoran estos principios, también deben asumir las consecuencias de sus decisiones.

El primero en usar la expresión «oferta y demanda» fue el economista escocés James Steuart Denham en su libro «Estudio de los principios de la economía política» (1767); después el economista y filósofo escocés Adam Smith la utilizó en su reconocida obra «La riqueza de las naciones» (1776); años más tarde el economista inglés David Ricardo escribió el capítulo «Influencia de la demanda y la oferta en el precio» en su libro «Principios de política económica e impositiva» (1817); sin embargo, quien formalizó el modelo de la oferta y la demanda y analizó su aplicación fue el economista británico Alfred Marshall en su libro «Principios de economía» (1890).

La política en materia agropecuaria de Colombia tiene condenados a muchos productores a pérdidas en cada período de cosecha y, por consiguiente, al empobrecimiento de un segmento de la población; por eso, hemos venido siendo reiterativos con quienes ostentan el poder político colombiano, no solo en el ámbito nacional sino también territorial, en el imperativo de cambiar la política agropecuaria en todos sus niveles para adaptarla a la Agenda Global 2030 (Objetivos de Desarrollo Sostenible), en especial para ponerle fin a la pobreza. Para lograr esto, se requiere tener en cuenta las leyes del mercado, desechando la idea inviable de que el mercado debe adaptarse a lo que quieren los políticos cuando lo razonable es que el estado se adapte al mercado. La oferta y la demanda seguirán haciendo lo que les toca, así como lo hacen la ley de la inercia, la ley fundamental de la dinámica, el principio de acción y reacción, entre muchas otras que se han descubierto y aquellas que todavía están fuera del conocimiento humano, pero que gobiernan el universo. ¡Ignorarlas no hará que el universo deje de funcionar como lo hace!.

Las noticias sensacionalistas que ignoran lo que ha descubierto la ciencia, al igual que un sinnúmero de comentaristas en las redes sociales reclaman al gobierno nacional ayudas para los productores de maíz, de papa y de leche, así como algunos reclamaban ayuda para una empresa de aviación comercial. En ninguno de estos casos el estado debería intervenir, ya que cuando lo hizo para impedir que los agentes económicos interactuaran en los diferentes mercados tomando como excusa la epidemia causada por el virus chino, las consecuencias fueron el aumento de la tasa de desempleo, porque la demanda en el mercado laboral se redujo; el cierre de muchos negocios, porque al bajar la demanda de sus bienes o servicios, no pudieron sostenerse; los precios de algunos productos aumentaron, mientras otros se redujeron; en fin, el mercado reaccionó de acuerdo con las leyes de la oferta y de la demanda. El intervensionismo estatal, en mi opinión, solo logra que se genere un desequilibrio a favor de una de las partes, pero la dinámica del mercado hará lo que le corresponde para equilibrar la ecuación.
En la segunda mitad del siglo XVIII el médico y diputado francés Joseph Ignace Guillotin propuso la utilización de un novedoso artefacto para decapitar a los condenados a muerte, ese aparato recibió el nombre de «guillotina»; por ello el abogado cubano, profesor de filosofía política, economista y consultor Armando Ribas, refiriéndose a la «guerra de las harinas», señaló que «En la revolución francesa decapitaban panaderos que subían el precio del pan, y mientras más decapitaban, más subía el precio. ¿Por qué? Porque las leyes de la economía son inviolables, no importa cuanta fuerza se aplique. A los precios los fija el mercado, no el estado» para resaltar la ineficacia de las medidas gubernamentales para modificar el comportamiento de los mercados.
Aunque a muchos de mis lectores les incomode, debo decirles que la evidencia histórica confirma esta realidad en las naciones donde se ha intentado ir en contra de las leyes del mercado, como la «Gran hambruna china» durante el régimen maoísta, la «Hambruna roja» en la antigua Unión Soviética, las actuales crisis de Venezuela y Argentina con hiperinflaciones que golpean el bolsillo de todos los habitantes de estos países.

Cuando se habla de laboratorio, el concepto que tenemos en nuestra mente es el de un sitio lleno de tubos de ensayo, cuentagotas, portaobjetos, pipetas, probetas, buretas, embudos, matraces, microscopios, termómetros, reactivos, entre otros elementos; sin embargo, algunas ciencias tienen sus laboratorios en el campo, en el terreno, en la sociedad. A mi me gusta ir cada fin de semana a la plaza de mercado, no solo a comprar, sino a observar de manera directa el intercambio entre vendedores (ofertantes) y compradores (demandantes) y ver la forma en la que toman vida los números y las gráficas de las leyes de la oferta y la demanda en su aplicación. No me gusta ponerle precio a los bienes o servicios que otros ofrecen, si me conviene el precio que piden hago la transacción, sino paso de largo en búsqueda de un mejor precio. Algunos saben leer el mensaje enviado por el mercado y ofrecen un mejor precio. ¡Los estados no deben obligar a alguno de los agentes económicos a hacer un intercambio que no les conviene!.

Aunque se anunció la llegada de nuevos bancos, el mercado financiero colombiano no supera el número de 50 oferentes. La limitada oferta de productos financieros hace que algunos precios sean altos; sin embargo, la competencia logra que algunas entidades bancarias ofrezcan mejores precios, porque se las ingenian para tener menores costos de producción, al resto les toca hacer los esfuerzos para que las leyes del mercado no les hagan perder clientes. Por otro lado, esta semana un nuevo operador ingresó al mercado de las telecomunicaciones en Colombia y lo que se vislumbra es una gran competencia en este mercado. Si la economía colombiana se abriera más para permitir la entrada de nuevos agentes económicos, los beneficios para todos se harían evidentes y con ello el deseo de quienes defienden la redistribución de las riquezas, ya que si estas no se crean, entonces no hay algo para redistribuir; sé que a muchos les gustaría más una redistribución igualitaria de las riquezas hecha de forma forzosa por el estado y no la forma justa y equitativa en que lo hace el mercado, respetando las libertades de cada individuo, que los estados se encargan de violar bajo el amparo de las leyes.

Por todo lo anterior, considero que los estados deben intervenir lo menos posible en los mercados, ya que su intervencionismo lo único que logra es desequilibrar el mercado a favor o en contra de los consumidores (demandantes) o de los productores (oferentes), obligando al mercado a actuar. Que muchos de los productos que hoy consumimos los colombianos tengan precios por encima del que tienen en otras naciones se debe al intervencionismo del estado que además obliga a que esos precios incluyan las altas tasas de tributación para sostener el alto nivel de gasto público.

domingo, 1 de noviembre de 2020

CAUDILLOS: ÍDOLOS CON PIES DE BARRO

En las elecciones de alcaldes del año 2003, cuando yo apenas tenía unos pocos años de experiencia y escasa formación en temas de la función pública, hice parte de una bonita campaña electoral que se denominó «El cambio social sin amo» cuyo candidato fue un hombre experimentado en las lides políticas locales y varias veces concejal de mi municipio, mi amigo Andrés Burgos Doria. Perdimos esa elección por menos de 200 votos después de haber rechazado el apoyo de uno de los que considerábamos uno de los caciques, gamonales o caudillos locales de aquella época; sin embargo, quedó arraigada en mi pensamiento la convicción de que es posible hacer política de verdad, libre de compromisos clientelistas e inmorales, además de hacerla de frente a los ciudadanos.

Lo anterior se sumó a muchas enseñanzas que había recibido durante mi época de estudiante de bachillerato, así se le llamaba a la educación secundaria, como las que el «Manco de Lepanto» dejó consignadas en su obra cumbre «El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha»: «Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro, si no hace más que otro» (Miguel de Cervantes Saavedra), por las que no considero que alguien sea superior o inferior a mí o algún otro ser humano. No creo que una comunidad le deba rendir pleitesía a un individuo que se ha querido imponer en un territorio como cacique, gamonal o caudillo. No obstante, la experiencia me ha enseñado que el pensamiento caudillista no solo está en la mente de aquellos líderes que se creen imprescindibles, sino también de aquellos hombres y mujeres que están convencidos de que ese líder es irremplazable.

El vocablo «caudillo» proviene del latín «capitellum» que se traduce como «pequeña cabeza» o «cabecilla» y según la Real Academia Española su significado tiene acepciones como «Hombre que encabeza algún grupo, comunidad o cuerpo» y «Dictador político»; la existencia de los caudillos hace posible el «caudillismo» o «caudillaje» que es el «Mando o gobierno de un caudillo» y es sinónimo de «caciquismo» y de «gamonalismo». La «Intromisión abusiva de una persona o una autoridad en determinados asuntos, valiéndose de su poder o influencia» es una de las acepciones del «caciquismo».

En una de mis publicaciones anteriores, esbocé la manera en la que el pensamiento liberal puso fin a formas de gobierno monárquico en muchas partes del planeta, como Latinoamérica. El caudillismo, caciquismo o gamonalismo no se diferencia mucho del monarquismo, ya que le da una relevancia irracional a unos individuos que, como ya lo dije, son prescindibles; sin embargo, durante el siglo XIX, las sociedades que fueron liberadas del poder de las monarquías se sintieron huérfanas de esa «protección» y las reemplazaron por caudillos criollos. Lamento reconocer que después de dos siglos el pensamiento de nuestras sociedades no ha cambiado mucho y siguen depositando sus esperanzas en «ídolos con pies de barro».

La expresión «ídolo con pies de barro» se usa para señalar la fragilidad de poner las esperanzas en seres humanos imperfectos, como nosotros, y proviene de la Biblia, que expone un sueño de Nabucodonosor, rey de Babilonia, con una gran estatua hecha de diversos materiales: «La cabeza de la estatua era de oro puro; el pecho y los brazos, de plata; el vientre y los muslos, de bronce; las piernas, de hierro; y una parte de los pies era de hierro, y la otra de barro. Mientras Su Majestad la estaba mirando, de un monte se desprendió una piedra, sin que nadie la empujara, y vino a dar contra los pies de la estatua y los destrozó» (Daniel 2:32-34). Esta profecía hace referencia a las diferentes formas de gobierno humano que se han dado a lo largo del planeta desde el momento mismo en que al profeta Daniel le fue revelado el sueño y su interpretación.

La Universidad Autónoma Metropolitana de México publicó un trabajo titulado «Los movimientos sociales y el problema del Estado. El caudillismo en América Latina, ayer y hoy» en el que citando a Roxborough (1997) dijo lo siguiente:

«Los caudillos han evitado generalmente lo que los estadounidenses llamarían normas democráticas de gobierno; en su lugar, ellos tienden a erigir sistemas estatales orgánicos. Esta situación se da inicialmente con la intervención de los caudillos en las relaciones entre el capital y el trabajo. Por la importancia del sector obrero en las sociedades modernas, la necesidad de controlar a sus movimientos autónomos y aprovechar la energía en su favor, en varios países latinoamericanos se ha experimentado el corporativismo de manera más o menos seria y duradera. Las relaciones laborales, en general, y la organización sindical, en particular, pasaron en forma creciente a ser reglamentadas por el Estado, que se convierte en plenamente orgánico al agregarse otros sectores de la vida económica y política. Brasil y México son los casos clásicos del control corporativista de las relaciones laborales en América Latina, y otros países instauraron su propia variante, como en Argentina durante el gobierno peronista y en Perú durante la presidencia de Velasco Alvarado.».

Una de las mentiras del pensamiento caudillista es que las acciones de los movimientos sindicales benefician a toda la clase trabajadora cuando la verdad es que solo benefician a quienes hacen parte de sus colectivos, como lo dejó claro el economista Thomas Sowell al afirmar que «El mayor mito sobre los sindicatos es que los sindicatos son para los trabajadores. Los sindicatos son para los sindicatos, así como las corporaciones son para las corporaciones y los políticos son para los políticos». Si hilamos delgado en nuestros análisis, entonces nos daremos cuenta de que dentro de esos movimientos sindicales también hay caudillos que quizás no tienen gran reconocimiento por fuera del movimiento sindical, pero son populares dentro del mismo.

El expresidente estadounidense Abraham Lincoln, quien abolió la esclavitud en su país, dijo que «Del mismo modo que no sería un esclavo, tampoco sería un amo. Esto expresa mi idea de la democracia», pero en Latinoamérica el pensamiento caudillista tiene un fuerte componente emocional y, por lo tanto, poco racional que hace evidente la debilidad institucional de nuestros estados y la poca madurez política de nuestras naciones.