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domingo, 2 de mayo de 2021

POBREZA EN COLOMBIA

Con fundamento en los avances obtenidos con los Objetivos de Desarrollo del Milenio ODM, 193 países miembros de la Organización de las Naciones Unidas ONU adoptaron en septiembre de 2015 los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible ODS con 169 metas sociales, económicas y ambientales en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

El principal objetivo de la Agenda 2030 es «Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo» y, aunque parezca una utopía, los hechos de la historia reciente y las tendencias han demostrado que lograrlo es posible, ya que «A nivel mundial, el número de personas que viven en situación de extrema pobreza disminuyó desde un 36 % en 1990 hasta un 10 % en 2015» ¡Esa es una realidad que los negacionistas no quieren aceptar y que muchos quieren desconocer!

El estado colombiano adoptó la «Estrategia para la Implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en Colombia» mediante el Documento CONPES 3918 del 15 de marzo de 2018, que fijó un conjunto de metas trazadoras y de indicadores que facilitan el seguimiento y la evaluación para alcanzar los ODS por parte de Colombia; con base en ello yo he hecho un esfuerzo individual en incorporar los ODS en políticas públicas locales, ya que como le he compartido a muchos amigos, yo he visto el «rostro de la pobreza» y no me agrada; no me refiero a la pobreza de las «pobres viejecitas» que se quejan con frecuencia a través de las redes sociales, sino a los pobres reales; por lo anterior, cuando se propagó la epidemia del nuevo coronavirus y los gobiernos comenzaron a tomar medidas que golpean la economía de las naciones me desmoralicé y sentí gran tristeza por los millones de seres humanos que habían superado la pobreza y que regresarían a ella, pues como advirtió la misma ONU «las consecuencias económicas de la pandemia mundial podrían incrementar la pobreza en todo el mundo hasta llegar a afectar a 500 millones de personas más, o lo que es lo mismo, a un 8 % más de la población total mundial. Esta sería la primera vez que la pobreza aumente en todo el mundo en 30 años, desde 1990».

Los indicadores mostrados por Colombia en materia de pobreza me llenaban de entusiasmo, ya que, por ejemplo, habíamos pasado de tener un índice de necesidades básicas insatisfechas NBI de 27,7% en 2005 a 14,28% en 2018 y las diferentes metodologías usadas para medir la pobreza mostraban avances significativos en la superación de la pobreza. Cuando uno recorría los territorios y conocía testimonios de individuos que habían superado su condición de pobreza se llenaba más de optimismo, ya que no solo eran números o gráficas, sino que era la realidad de la población ¡Hasta quienes contradecían o cuestionaban las estadísticas eran una demostración viviente de su veracidad!

Por lo anterior, estuve esperando con algo de desasosiego los resultados nacionales de la pobreza durante el año 2020 y el pasado 29 de abril el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas DANE los publicó, poniendo fin a mi espera. Es muy difícil enterarse de que 3.551.522 compatriotas fueron afectados durante el año 2020 y hoy hacen parte de un total de 21.021.564 de personas que están por debajo de la línea de pobreza y que 7.470.265 están por debajo de la línea de miseria; es decir, 2.781.383 colombianos más son pobres extremos.

Apreciado lector, para ilustrar mejor lo anterior y que se pueda dimensionar lo que esas cifras representan en el mundo real es indispensable explicar que el año pasado 21.021.564 de colombianos tuvieron ingresos mensuales per cápita por debajo de $331.688 (línea de pobreza) y el ingreso mensual de 7.470.265 individuos estuvo por debajo de $145.004 mensuales per cápita (línea de miseria).
Por esos más de 21 millones de colombianos es que soporto las críticas de unos cuantos ignorantes que no comprenden la realidad que viven esos compatriotas; por ellos es que reclamo la reducción de un estado que debería priorizarlos a ellos en sus políticas públicas y quitarle las ayudas estatales a los colectivos que con fundamento en la demagogia de los derechos ordeñan al estado colombiano mientras desplazan a quienes sí necesitan la subvención estatal; porque conozco la realidad que ellos viven y sé los esfuerzos que tienen que hacer a diario para sobrevivir es que desde los roles que la Divina Providencia me ha permitido desempeñar procuro ponerme a su servicio, favoreciéndoles con mis acciones.
Además de lo anterior, si se tiene en cuenta que la riqueza producida (PIB) por los colombianos en el año 2020 fue de 1.002.587 miles de millones de pesos corrientes, con un PIB per cápita de $1.658.624 mensuales, sé que muchos se sorprenderán cuando se den cuenta de que tienen ingresos superiores a los del colombiano promedio. No somos China ni Estados Unidos, pero tampoco somos las naciones africanas y asiáticas que se encuentran entre las más pobres del mundo. En materia de pobreza tampoco estamos como Venezuela, pero algunos quieren usar la fórmula que usaron allá para multiplicar el número de los pobres ¡La única fórmula efectiva para reducir la pobreza es la creación de riquezas! ¡Si las riquezas no se generan, entonces no hay algo para redistribuir!

En Colombia la corrupción administrativa se suma al desenfoque y el despilfarro del gasto de las entidades públicas, con un poder legislativo que no aprueba leyes a favor del pueblo, sino a favor de quienes ostentan los poderes del estado, un poder judicial que debería administrar justicia, pero tiene serios cuestionamientos por las altas tasas de impunidad y un poder ejecutivo que ejecuta mal los recursos públicos que recauda, además de unos órganos de control cuya eficacia y eficiencia está muy cuestionada, con congresistas, magistrados, jueces, fiscales, ministros, directores de departamentos administrativos, gobernadores, alcaldes, caciques indígenas, rectores de instituciones educativas públicas, entre otros, exigiendo la inyección de más dineros públicos hacen muy complicado que la finalidad de ponerle fin a la pobreza en Colombia vuelva a estar en la agenda nacional, no solo en los discursos sino en acciones concretas.

¡Dios tenga misericordia de la población pobre!

domingo, 7 de marzo de 2021

TANTO MERCADO COMO SEA POSIBLE

Yo pienso que no es necesario hacer demasiada ilustración para que alguien pueda entender que no debe imitar el estilo de vida de una persona con altos ingresos económicos si no produce los ingresos suficientes para financiar los altos gastos que ello demanda y mucho menos si se encuentra por debajo de la línea de pobreza o de indigencia. He conocido algunos casos de personas que pretendiendo aparentar lo que no son o lo que no tienen solo han logrado acumular una gran cantidad de deudas, ya que sus gastos han superado a sus ingresos y para cumplir con las obligaciones económicas que contrajeron para pagar sus apariencias han tenido que empeñar no solo su presente sino también su porvenir. Asimismo, los gobiernos de las naciones en vía de desarrollo o pobres no deberían tener un gasto público en el mismo nivel o en un nivel superior al de las naciones desarrolladas, ya que su producto interno bruto es insuficiente para sostener niveles de gasto tan altos. Lo que sí deberían hacer las personas y las naciones es imitar lo que han hecho los individuos y las naciones que han elevado sus niveles de desarrollo o de progreso.

Uno de los ejemplos más significativos de superación es la nación alemana, que después de dos guerras mundiales presentó altos porcentajes de desempleo, hiperinflación y devaluación de su moneda hasta el punto en que sus habitantes usaban el trueque para sus intercambios comerciales; además, en 1949, fue dividida en dos naciones, una de ellas fue Alemania Occidental (República Federal de Alemania) y la otra Alemania Oriental (República Democrática Alemana). El primer canciller de la República Federal de Alemania fue Konrad Hermann Joseph Adenauer, lo cual hizo que fuera reconocido como uno de los forjadores del «milagro económico alemán», llevando a esa nación a triplicar su producto interno bruto en solo quince años gracias a las medidas económicas liberales que implementaron y que siguen implementando en la actualidad.

Adenauer dejó constancia de que «Sólo quedó una vía para salvar nuestra libertad política, nuestra libertad personal, nuestra seguridad, nuestra forma de vida, desarrollada desde hacía muchos siglos, y que tenía como base un concepto cristiano y humano del mundo: una firme conexión con los pueblos y países que tengan las mismas opiniones que nosotros sobre Estado, Persona, Libertad y Propiedad» para señalarle a sus compatriotas el camino que debían seguir para volver a disfrutar del progreso que habían experimentado antes de 1914.

No sorprende que el autor del libro «La ética protestante y el espíritu del capitalismo» sea un alemán, el sociólogo y economista Maximilian Karl Emil Weber, cuya lectura recomiendo para quienes se encuentren interesados en conocer la relación entre los principios y los valores de la doctrina cristiana y la superación de la pobreza a través del capitalismo.

Algunos piensan que el milagro económico alemán se dio gracias a las inversiones económicas de Estados Unidos para reconstruir a los países destruidos durante la Segunda Guerra Mundial a través de lo que se conoció como el Plan Marshall; sin embargo, Reino Unido y Francia no alcanzaron los niveles de crecimiento de Alemania Occidental a pesar de haber recibido mayor cantidad de recursos económicos de inversión; tampoco se logró que las naciones asiáticas que también recibieron ayudas económicas estadounidenses durante la postguerra lograran los niveles de desarrollo que alcanzó la Alemania que se decidió por el liberalismo económico. ¿Qué podemos decir los colombianos que hemos recibido durante dos décadas recursos económicos de Estados Unidos a través del Plan Colombia? ¿Han sido útiles esos recursos para que los pobres superen su condición económica?

A Adenauer se le conoce también por su frase «Tanto Mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario» que ha sido la máxima usada por quienes promueven la Tercera Vía. No obstante, en América Latina anhelamos los niveles de desarrollo de naciones como Alemania, pero insistimos en imitar de forma tonta lo que hacen naciones como Cuba, Venezuela o Argentina al implementar «Tanto Estado como sea posible, tanto Mercado como sea necesario»; estimulamos el crecimiento del tamaño de los estados mientras frenamos la productividad de los mercados.

En la actualidad el porcentaje del gasto público colombiano es superior al alemán. Colombia tuvo una caída en su PIB del 6,8% durante el año pasado, mientras la de Alemania fue del 4,9%. En 2020 el PIB per cápita de Alemania fue de 40.070 euros (173.554.293 pesos), mientras que el de Colombia fue de 19.903.493 pesos (4595,29 euros).
¿Cómo podemos ser una nación próspera si limitamos la producción de riquezas? ¿Se puede redistribuir una riqueza que no se genera? ¡Nos hemos acostumbrado a redistribuir pobreza en lugar de riquezas! Las riquezas se producen en los mercados y son éstos los que financian el gasto público de los gobiernos; en consecuencia, si queremos imitar el milagro económico alemán, entonces es necesario que existan tantos mercados como sean posibles, mientras limitamos el tamaño del estado solo a lo necesario.

domingo, 6 de diciembre de 2020

¿COLOMBIA ES UNA NACIÓN POBRE?

La semana pasada escribí sobre el producto interno bruto PIB y dejé abierta la posibilidad de hacer un análisis comparativo entre la producción de riqueza de Colombia y la de otras naciones, ya que existe una variada cantidad de información falsa que solo busca confundir a los desprevenidos; en ese sentido, también cabe la posibilidad de que yo intente engañar a quienes cada domingo leen las opiniones que publico a través de diferentes canales de comunicación, por lo cual los invito a examinar mis palabras y escudriñar por sus propios medios si existe alguna mentira en ellas.

De acuerdo con las últimas cifras del PIB publicadas por el DANE, en el segundo trimestre de 2020 Colombia tuvo niveles de producción similares a los mostrados en el primer y segundo trimestre del año 2013; es decir, tuvimos un retroceso de 7 años; mientras que la cifra de producción del tercer trimestre de 2020 nos recuerda los niveles de producción del segundo trimestre del año 2015, que podría interpretarse como una regresión de 5 años.

Como había dicho, algunos críticos del PIB como indicador económico dicen que no mide la distribución de la riqueza, pero esa crítica es tan ridícula como decir que el cálculo del volumen de una esfera no mide la velocidad de la esfera al ponerla a rodar o afirmar que el tamaño o el peso de un pastel no mide el tamaño o peso de la porción que me tocará, ya que «una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa». Así como no puedes esperar que te den una porción de torta si no has sido invitado a la celebración en la que se repartirá, tampoco puedes esperar a que te toque algo de la riqueza producida por una nación si tú no eres uno de los productores de esa riqueza, lo justo es que te quedes con lo que produces; sin embargo, podrías apelar a que alguno de esos productores, movido por el valor moral de la generosidad, quiera compartir contigo algo de lo que él produjo y en caso de que no quiera hacerlo de forma voluntaria, entonces podrías protestar (de forma pacífica o violenta) para que alguna autoridad lo despoje de una parte de lo que produjo para que esa riqueza sea redistribuida en ti y de esa forma puedas quedarte con algo que no has producido. En todo caso, seas tú el que produzca o lo haga otro, lo cierto es que si la riqueza no se produce, entonces no hay algo para repartir.

El PIB sirve para medir la producción, no para hacer la medición de la distribución de la riqueza, para eso existen otros indicadores como el PIB per cápita, el índice de desarrollo humano o el índice de Gini. El PIB per cápita se utiliza para promediar la riqueza producida por cada habitante de un territorio; el índice de desarrollo humano mide el nivel de desarrollo de los países a partir de variables como la esperanza de vida, la educación y el PIB per cápita; el índice o coeficiente de Gini mide la desigualdad de ingresos que existe entre los habitantes de un territorio.

Los resultados de la última medición (2018) del índice de desarrollo humano que hizo el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD ubicaron a Colombia en el puesto 79 entre 189 países con 0,761 puntos que lo clasifican en la categoría de desarrollo humano alto; Noruega (Europa) se ubica en el primer lugar con 0,954 puntos que lo ubican en la categoría de desarrollo humano muy alto y Níger (Africa) se muestra en último lugar con 0,377 puntos que lo clasifican en la categoría de desarrollo humano bajo. En Latinoamérica, Chile aparece en el puesto 42 en la categoría de desarrollo humano muy alto con 0,847 puntos y en el último lugar, ocupando el puesto 169, se ubica Haití en la categoría de desarrollo humano bajo, con 0,503 puntos.

El coeficiente de Gini es el indicador preferido de aquellos líderes que les gusta exacerbar la polarización entre pobres y ricos, aprovechando el descontento de los individuos que han tenido resultados menos aventajados en cuando a la producción de riqueza. De acuerdo con las cifras de la Organización de las Naciones Unidas ONU (2018), la nación con menor desigualdad es Islandia (Europa) con 0,246 y Sudáfrica es la nación con mayor desigualdad del planeta en el puesto 159 con 0,630 puntos. Uruguay es el país latinoamericano mejor ubicado con 0,380 puntos en el puesto 85 y Puerto Rico aparece en el puesto 151 con 0,537 puntos. Colombia se ubica en el puesto 147 con coeficiente de Gini de 0,508. La desigualdad, además de ser algo natural, es también una realidad mundial, lo cual se refleja en el índice global que también es de 0,630.

De acuerdo con los datos recopilados por el Fondo Monetario Internacional, en el año 2019 se estimó una producción de 142.045.946 millones de dólares (paridad del poder adquisitivo PPA) de los cuales China (Asia) produjo 27.331.166 ubicándose como el país más productor y Tuvalu (Oceanía) se ubicó en el último lugar (puesto 181) con solo 47 millones de dólares PPA. Colombia apareció en el puesto 31 con 784.747 millones de dólares PPA. Teniendo en cuenta que el PIB depende mucho de la población de cada país, es lógico que aquellos países con mayor población muestren mayores cifras de producción que aquellos con menor población, por lo que el PIB per cápita es un indicador económico utilizado para medir la distribución de la riqueza de las naciones. En ese orden de ideas, cambia el panorama ubicando a Colombia en el puesto 78 entre 182 naciones con 17.406 dólares internacionales per cápita por encima del promedio mundial que fue de 16.872 dólares internacionales per cápita. A nivel mundial, en el primer lugar se ubica Catar con 128.702 dólares internacionales per cápita y en el último lugar, con 705 dólares internacionales per cápita, aparece la República Centroafricana. Con 26.979 dólares internacionales per cápita aparece Panamá como el país Latinoamericano mejor ubicado en el puesto 54 y Haití es el de peor resultado en el puesto 167 con 1.870 dólares internacionales per cápita.

Según información del PIB per cápita del segundo trimestre de 2020 calculado en euros y publicado por 51 naciones, Colombia se ubicó en el puesto 47 con 1.054 euros per cápita; esa lista es encabezada por Luxemburgo (Europa) con 24.319 euros per cápita e India (Asia) aparece en el puesto 51 con 340 euros per cápita.

Quienes se han acostumbrado a ver al resto de la humanidad como un enemigo al que hay que superar o eliminar para sobrevivir, además de ver el «vaso medio vacío» seguirán afirmando que Colombia es un país pobre y que, por lo tanto, el estado mediante el uso de su poder soberano debe despojar a los que más tienen riquezas para repartirla entre aquellos que han producido menos; sin embargo, quienes no solo analizamos la realidad y la actualidad con optimismo, sino que miramos lo porvenir como una gran oportunidad para continuar superándonos y progresando al mismo tiempo que inspiramos a otros a nuestro alrededor poniendo en práctica el magnánimo consejo que nos exhorta «a trabajar, realizando un buen trabajo con sus manos para que tenga algo que dar a los necesitados», seguiremos mirando el «vaso medio lleno» y a nuestra nación en permanente vía de desarrollo. 

Y tú, ¿te consideras un individuo pobre?...

domingo, 29 de noviembre de 2020

PRODUCTO INTERNO BRUTO (PIB)

Apreciado lector, con la finalidad de que comprenda los conceptos que presentaré en esta publicación, quiero hacerle las siguientes preguntas: ¿A qué actividades económicas se dedican los miembros de su hogar?; en términos económicos ¿cuánta riqueza produce usted cada año de manera individual?; si suma la producción de todos los miembros de su hogar, ¿a cuánto ascendería la riqueza producida por todos ellos?; ¿podría también responderse a cuánto ascienden los gastos totales de su hogar?. Después de hacerlo, imagine aplicar el mismo ejercicio con todos los habitantes de un país.

El producto interno bruto (PIB) es un indicador económico que se utiliza para medir la riqueza que produce una nación y muestra el valor monetario de todos los bienes y servicios finales producidos por un país o región en un determinado período de tiempo, normalmente un año. El Banco de la República de Colombia define el PIB como «el valor de mercado de todos los bienes y servicios finales producidos usando los factores de producción disponibles dentro de un país en un periodo determinado» y añade que «Cuando se usan los precios actuales (precios corrientes) para calcularlo se habla de PIB nominal, y al usar los precios de un año base (precios constantes) se conoce como PIB real. Este último es una mejor medida de la actividad económica de un país al medir exclusivamente el cambio en la producción de bienes y servicios en la economía (cantidades), dejando de lado el efecto de las variaciones de los precios».

El PIB puede ser calculado con enfoque de la producción (oferta agregada) o con enfoque del gasto (demanda agregada); cuando se hace desde el punto de vista del enfoque de la producción se desagrega por ramas de actividad económica para analizar sus desempeños o aportes al crecimiento económico del país. En Colombia, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) es la entidad encargada de calcular el PIB y clasifica las actividades económicas en 12 agrupaciones, así: 1) Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca; 2) Explotación de minas y canteras; 3) Industrias manufactureras; 4) Suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado; Distribución de agua; evacuación y tratamiento de aguas residuales, gestión de desechos y actividades de saneamiento ambiental; 5) Construcción; 6) Comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos automotores y motocicletas; transporte y almacenamiento; alojamiento y servicios de comida; 7) Información y comunicaciones; 8) Actividades financieras y de seguros; 9) Actividades inmobiliarias; 10) Actividades profesionales, científicas y técnicas; actividades de servicios administrativos y de apoyo; 11) Administración pública y defensa; planes de seguridad social de afiliación obligatoria; educación; actividades de atención de la salud humana y de servicios sociales; 12) Actividades artísticas, de entretenimiento y recreación y otras actividades de servicios; Actividades de los hogares individuales en calidad de empleadores; actividades no diferenciadas de los hogares individuales como productores de bienes y servicios para uso propio.

Para calcular el PIB desde el punto de vista del enfoque de la producción se debe obtener el valor agregado bruto, que es la suma de la producción local por sectores, al cual se le deben sumar los impuestos y se le deben restar las subvenciones sobre los productos: 

PIB = Valor agregado bruto + (Impuestos menos Subvenciones a los productos)

Desde el punto de vista del enfoque del gasto, el PIB se puede obtener por las cuentas del consumo privado (C), el gasto del consumo público (G), la formación bruta de capital (I) y las exportaciones netas (exportaciones menos importaciones).

PIB = C + G + I + X netas (exportaciones menos importaciones)

El DANE publica cada tres meses los resultados del PIB, por lo cual se puede hacer un análisis trimestral o anual de su crecimiento. Los últimos resultados publicados fueron los del tercer trimestre (julio, agosto, septiembre) de 2020, en donde se observa que la economía colombiana tuvo una variación negativa del 9% en el último año y con una recuperación de 8,7% con relación al trimestre anterior (abril, mayo, junio de 2020).
Eso es lo equivalente a decir que si en su hogar se produjeron $1.000.000 en el año anterior, en el último año ese mismo hogar solo ha podido producir $910.000. Esta contracción de la economía colombiana explica muchas cosas, como por ejemplo la reducción del consumo de algunos productos por el recorte de los ingresos de los hogares. La reducción del consumo es la reducción de la demanda y, por lo tanto, la consecuencia es la disminución de algunos precios, por lo cual también podemos ver una variación negativa de la inflación colombiana.

Quiero hacer claridad en que la contracción de la economía se presentó por las medidas restrictivas adoptadas por los diferentes gobiernos territoriales para evitar los contagios y las muertes causadas por el virus chino; sin embargo, las tasas de contagios y muertes nos demuestran la ineficacia de los aislamientos preventivos obligatorios. Hoy muchos hogares colombianos están enfrentando el dolor de la pérdida de algunos de sus miembros por la epidemia, pero además deben enfrentar el empobrecimiento al que están siendo sometidos como consecuencia de las medidas gubernamentales.

La garantía de las libertades individuales de las personas que a diario trabajan para producir ingresos es fundamental para la reactivación de la economía, mientras que las amenazas de nuevos confinamientos para enfrentar probables rebrotes de contagios solo condenará a muchos más colombianos a la pobreza, a la miseria, al hambre y a la muerte. Los gobernantes creyeron en la existencia del falso dilema entre la vida y la economía que los llevó a tomar decisiones erradas ¡Ojalá hayan aprendido la lección!

Para finalizar, quiero decir que una de las criticas que se le hace al PIB es que no mide la distribución de la riqueza de un país, pero esos críticos ignoran que para eso existen otros indicadores de los cuales hablaré en otra ocasión para hacer un análisis comparativo entre la producción de riqueza de Colombia y la de otras naciones.