domingo, 30 de agosto de 2020
REDUCCIÓN DE LOS GASTOS DEL ESTADO
domingo, 23 de agosto de 2020
AUMENTO DE IMPUESTOS EN MEDIO DE LA CRISIS
domingo, 16 de agosto de 2020
LOS NÚMEROS NO MIENTEN
Las ciencias exactas, ciencias puras,
ciencias duras o ciencias fundamentales crean conocimiento a partir de la observación
y de la experimentación; sus resultados pueden ser expresados en lenguaje
matemático. La matemática es considerada una ciencia exacta, pura, dura o fundamental
que estudia las propiedades y relaciones de los números y otros símbolos como formas
abstractas haciendo uso del proceso de razonamiento lógico; su raíz etimológica
proviene del del latín «mathematĭca», que a su vez proviene del griego μαθηματικά
y este se deriva de μάθημα («mathema»), que se traduce como «conocimiento».
Desde niño me enamoré de la matemática y esto hizo que tuviera facilidad para entender los números, así como también para usar el razonamiento lógico en mi forma de pensar. En la universidad, además de profundizar el estudio de la lógica booleana para comprender el «lenguaje de máquina» de los computadores a partir de los ceros y los unos (falso y verdadero, como lo había aprendido en la secundaria), también aprendí a plantear diferentes soluciones a los problemas mediante el uso de algoritmos y lenguajes de programación; a través del análisis de sistemas comencé a mirar a los números como datos, a partir de los cuales se puede generar información útil para crear conocimientos. Más tarde, al estudiar administración, pude comprender que toda actividad es susceptible de ser medida a través de indicadores con la finalidad de hacerle seguimiento y evaluaciones periódicas que permitan mejorar las acciones de forma orgánica y sistemática. Solo hay que descubrir las variables claves y su relación para tener los indicadores adecuados que nos ayuden a cuantificar la evolución de las acciones que ejecutamos y tomar decisiones guiados por el conocimiento y no por las emociones.
He aprendido también que los números, por ser abstractos, no tienen alguna manifestación emocional y que quienes dedicamos nuestra vida a estudiarlos o a aplicarlos terminamos pareciéndonos a ellos. Los números solo se encargan de representar la realidad como es, no como las personas pensamos, sentimos o deseamos que debería ser. Un seis ha sido, es y será un seis, a pesar de que existan algunos despistados o mentirosos que quieran hacerle creer a los demás que un seis también puede ser un nueve o viceversa.
Cuando comenzaron a conocerse estadísticas de la epidemia ocasionada por el nuevo coronavirus y, por consiguiente, su inevitable llegada a todos los rincones del planeta muchos quisimos pensar con el deseo de que aquel virus chino no contagiaría a nuestro entorno cercano. Preferimos quedarnos con la «posibilidad idealista» de que se podían impedir e ignoramos las «probabilidades reales» de que muchos se enfermarían y un porcentaje de éstos fallecería. Una variable impredecible por la cual la mayoría de epidemiólogos en todo el planeta se ha equivocado en sus recomendaciones para que los gobiernos puedan hacer una mejor gestión de la epidemia es la conducta individual de cada ser humano. Con algunos compañeros de pensamiento conversamos sobre este tema en el caso colombiano. No somos adivinos, videntes o profetas, pero nuestros temores de lo que ocurriría en Colombia se han ido cumpliendo en estos meses y aun falta, ya que no hemos comenzado todavía el descenso en la curva de contagios y de muertes.
Los gobernantes territoriales se dejaron ganar la carrera frente al coronavirus y se despreocuparon de tener indicadores reales de las estadísticas de contagio, a pesar de que el marco normativo adoptado durante el Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica declarado por el Gobierno Nacional les facilitaba esta tarea, prefirieron lavarse las manos y dejarle toda la responsabilidad a las Entidades Promotoras de Salud. La falta de cultura y de conocimientos de las administraciones territoriales para hacer seguimiento y control a su accionar facilitó que hoy no tenga sentido publicar estadísticas de contagios de hace dos semanas y hasta más. Con la intención de dejar la sensación ante la opinión pública de que sí están haciendo algo, de forma inútil intentan frenar los contagios mediante toques de queda y enviando unidades de policía y del ejército a diferentes sectores de las ciudades y de las zonas rurales, cuando lo que debieron hacer desde temprano fue preparar a un ejército de personas que implementara la estrategia PRASS (Pruebas, Rastreo y Aislamiento Selectivo Sostenible) y habilitar los laboratorios de salud pública departamentales para no depender del Instituto Nacional de Salud en Bogotá. Frente a la realidad de la ineficacia de las medidas gubernamentales actuales para incidir en la reducción de los contagios lo único que queda es esperar que el comportamiento natural del virus haga lo que le corresponde y el sistema inmunológico de cada individuo haga lo propio.
Aunque tengo la convicción de que los números no mienten yo espero, apreciado lector, que tú seas uno de los 99.093,4 de cada 100.000 colombianos a los que hasta el día de ayer (15/08/2020) no le habían confirmado su contagio por el nuevo coronavirus y que sigas haciendo parte de los 99.970,6 de cada 100.000 compatriotas que no han fallecido por el contagio de este virus.
Podría dejar mi opinión de hoy hasta ahí, pero debo decirte que por encima de los números existe Alguien que tampoco miente, se muda o cambia; quizás no puedas creer en Él porque no tienes evidencias de que exista o quizás te resistas a creerle a pesar de que los números han demostrado que Él no miente, pero a través de dos hombres que se hallaban encerrados en contra de su voluntad, le dio esperanza a un hombre que creía ser libre y en en medio de una crisis quería suicidarse:
«Luego los sacó y les preguntó:
— Señores, ¿qué debo hacer para salvarme?
Ellos contestaron:
— Cree en el Señor Jesús, y obtendrás la
salvación tú y tu familia» (Hechos 16:30-31).
El mejor consejo que puedo darte en medio de esta epidemia es ese mismo: ¡Cree en el Señor Jesucristo!
Que Dios bendiga a nuestra Nación.
domingo, 9 de agosto de 2020
¿LAS LEYES DAN LIBERTAD?
El 7 de agosto de 2020 (hace 2 días) se conmemoraron 201 años de la Batalla de Boyacá en la que además de Simón Bolívar uno de los principales protagonistas fue Francisco de Paula Santander, quien es conocido como «el hombre de las leyes» quizás por el dictum «Colombianos: las armas os han dado la independencia, pero solo las leyes os darán la libertad» que pronunció el 30 de agosto de 1821 en el Congreso de Cúcuta, en el que fue elegido como Vicepresidente de Colombia. Esta frase se encuentra escrita en el Palacio de Justicia de Colombia en Bogotá y dio origen a la expresión «santanderismo» que hace referencia a la intrascendencia o incumplimiento de las normas.
Por lo anterior, mi opinión de hoy gira en
torno a las leyes colombianas como un impedimento para que los individuos
puedan disfrutar de sus libertades a plenitud.
Bruno Leoni, filósofo y abogado italiano, con su libro «La libertad y la ley» hizo un gran aporte a la teoría del liberalismo y en él expone razonamientos de la tradición griega y romana; entre otras cosas señaló lo siguiente:
«La concepción griega de la certeza de la ley era la de una ley escrita. Aunque no estamos directamente interesados aquí en los problemas de investigación histórica, es interesante recordar que los griegos, especialmente en sus primeros tiempos, tuvieron también un concepto del derecho consuetudinario y, en general, del derecho no escrito. El mismo Aristóteles habla de este último. Éste no debería ser confundido con el concepto, más reciente, de la ley como un complejo de fórmulas escritas en el sentido técnico que el término nomos asumió durante los siglos V y IV antes de Cristo. Pero los antiguos griegos, en un periodo más maduro de su historia, llegaron a cansarse de su idea usual de la ley como algo escrito y promulgado por cuerpos legislativos tales como la asamblea popular ateniense.
El ejemplo de los antiguos griegos viene particularmente a cuento a este respecto, no sólo porque fueron los iniciadores de los sistemas políticos adoptados más tarde por los países occidentales, sino también porque casi todo el pueblo griego, particularmente los atenienses, era partidario sincero de la libertad política, en un sentido perfectamente comprensible para nosotros y comparable con el nuestro.» (https://www.elcato.org/bibliotecadelalibertad/la-libertad-y-la-ley-html#lf03_div_008)
Aunque fueron los griegos los que propusieron los fundamentos filosóficos del pensamiento liberal, sobre todo Platón con su propuesta de «La República», cuyas ideas recogería el economista y filósofo Adam Smith siglos después en «La Riqueza de las Naciones» (de eso me referiré en otra ocasión), fueron los romanos quienes pusieron en práctica esas ideas creyendo que «Para ser libres hay que ser esclavos de la ley» (Marco Tulio Cicerón); sin embargo, ellos mismos alcanzaron a advertir la amenaza que se derivaría de creer que las leyes eran las garantes de la libertad de los individuos: «Cuanto más corrupta es la República, más corruptas son las leyes» (Cornelio Tácito).
El economista, ingeniero, exministro de salud y protección social y actual rector de la Universidad de los Andes, Alejandro Gaviria, en su libro «Siquiera tenemos las palabras», dijo lo siguiente: «Las leyes, por ejemplo, no cambian el mundo. Algunas veces son más una forma de evasión que un instrumento para la solución de los problemas»; sin embargo, en Colombia tenemos la concepción santanderista de que los problemas se arreglan «mágicamente» con la expedición de una nueva norma.
El video «Integridad, transparencia y lucha contra la corrupción», producido por la Escuela Superior de Administración Pública ESAP, citando al Canal Uno (2017) revela que desde la creación del Congreso de la República, el 27 de noviembre de 1820, hasta el año 2017, Colombia tenía un número de 5.967.000 leyes, de las cuales casi todas se encuentran vigentes; si incluimos toda la jurisprudencia existente, además de las ordenanzas departamentales, los acuerdos municipales, los decretos y las resoluciones expedidas por diferentes entidades del estado facultadas para hacerlo, entonces podríamos afirmar que todo este acervo de normas limitan el ejercicio de nuestras libertades individuales en lugar de darnos libertad, como sentenció Santander.
Agreguémosle a todo lo anterior que los congresistas colombianos para congraciarse con alguno de sus caudillos y no con las libertades de sus conciudadanos presentan proyectos de Acto Legislativo para modificar algún articulito de la Constitución Política, entonces encontramos que en menos de 30 años de vigencia de nuestra Carta Magna se han hecho más de 50 reformas constitucionales. Pocas de las iniciativas legislativas presentadas en cada legislatura tienen la finalidad de brindar o garantizar mayores libertades al individuo y, por el contrario, lo que buscan es crear imposiciones, limitar libertades, aumentar tributos, crear trámites para que el individuo tenga mayor dependencia del estado; no obstante, gran parte de esas iniciativas legislativas le brindan privilegios a quienes hacen parte de la clase política. Cuando un individuo tiene alta dependencia del estado, su libertad está muy comprometida.
Si las leyes dieran libertad, como dijo Santander, entonces Colombia sería uno de los países más libres del mundo con un promedio de expedición de 30,3 leyes por año; sin embargo, nuestra realidad nos demuestra todo lo contrario: La libertad, vista como el poder de los individuos para ser libres, se encuentra limitada por el poder del estado para ejercer coerción sobre los primeros, utilizando como instrumento para hacerlo las leyes que deberían garantizar un mayor disfrute de la libertad. ¡Qué gran paradoja!.
Lo que resulta más paradójico es que Francisco de Paula Santander es considerado como fundador del Partido Liberal Colombiano, por lo cual, casi dos siglos después de que pronunciara su famosa frase, si tuviera al hombre de las leyes frente mí tendría que decirle: «Francisco de Paula, te equivocaste, pues las leyes no nos dieron la libertad, sino todo lo contrario, nos la limitaron».
domingo, 2 de agosto de 2020
MEDIDA MEDIEVAL Y SAQUEO HISTÓRICO
lunes, 23 de marzo de 2020
PROPUESTA DE DESARROLLO RURAL SOSTENIBLE PARA EL MUNICIPIO DE CIÉNAGA DE ORO
1. SITUACIÓN ACTUAL DE LA ZONA RURAL DE CIÉNAGA DE ORO
1.1. POBREZA RURAL
1.2. MICRORREGIONES PRODUCTIVAS
Microrregión
|
Veredas
|
Superficie
estimada
|
|
Porcentaje
|
Hectáreas
|
||
I
|
Berástegui, Malagana, Bugre, La Draga, La Gran China, La Zorra, Los Cocos, Soledad, Los Mimbres, Las Palomas, Las Balsas, Las Palmas, El Higal, Puerto de La Cruz, Boca de Catabre, Punta de Yánez |
36,27%
|
23.649,65
|
II
|
El Siglo, Egipto, El Salado, El Bobo, Venado Central, Los Copeles, Chupa Chupa, El Brujo, El Guáimaro, Las Palmitas, Rosa Vieja, La Sapera, Charcón, Torrente |
22,39%
|
14.595,92
|
III
|
Pijiguayal, Las Piedras, El Templo, El Manglar, La Camarona, San Antonio del Táchira, Salguero, Noche Azul, Canta Gallo, El Curial, Barro Prieto, El Llano, La Arena, Aguas Vivas, Laguneta, Cascajal, La Barra, Pueblo Bonito, Santiago Pobre, La Lucha, La Saca, Medellín Rojo, Campo Bonito |
37,53%
|
24.470,17
|
N.A.
|
Cabecera municipal y zona rural aledaña |
3,81%
|
2.485,60
|
Total
|
100%
|
65.201,34
|
|
Esta microrregión ha sido la más desarrollada con amplias extensiones de tierras aptas para la agricultura comercial con cultivos transitorios y permanentes y también para la explotación de la ganadería extensiva con sustanciales avances en el desarrollo agropecuario e industrial. A continuación, están los cultivos que históricamente se han establecido en esta microrregión:
a) Berástegui: Maíz, algodón.
b) Los Cocos: Algodón.
c) Malagana: Maíz, algodón.
d) Los Mimbres: Maíz, algodón, yuca.
e) Bugre: Algodón, maíz, yuca.
f) Rico I: Maíz, algodón.
g) Rico II: Maíz, algodón.
h) El Higal: Arroz, ñame.
Microrregión II: Comprendida por los corregimientos de El Siglo y sus veredas aledañas. Presenta suelos de origen aluvial donde han ocurrido transformaciones acompañadas de meteorización severa y descomposición de roca madre, son suelos profundos y medianamente fértiles, con arcillas tipo 1: 1 y 2: 2, son oxisoles donde predomina la arena (arenosos, franco-arenosos, arenoso-franco y arenoso- arcillosos), su PH oscila entre 3,5 y 5,8, su fertilidad es baja ya que hay degradación y pérdida de elementos por la poca capacidad de absorción y retención de cationes. La materia orgánica está por debajo del 1%.
Tradicionalmente se han sembrado los siguientes cultivos:
a) El Salado: Yuca, maíz, arroz, maíz - yuca.
b) Los Copeles: Yuca, maíz, arroz, maíz - ñame.
c) El Siglo: Yuca, maíz, arroz, maíz - yuca.
d) Egipto: Yuca, maíz - yuca.
e) El Bobo: Yuca, maíz - ñame.
Cuenta con suelos superficiales semipesados, fertilidad moderada susceptibles a la erosión. También tiene el privilegio de ternes aguas subterráneas de muy buena calidad para el consumo humano, el riego y procesos industriales. Sus suelos son óptimos para la siembra de frutales, la horticultura, la yuca y la ganadería intensiva, entre otros.
Microrregión III: Comprendida por los corregimientos de Pijiguayal, San Antonio del Táchira, Laguneta, Santiago Pobre, Las Piedras, Campo Bonito, Las Palmitas y sus humedales aledaños. Se caracteriza por presentar suelos con material parental de tipo calcáreo, de origen sedimentario. Son suelos poco profundos, con PH que oscila entre 4,3 – 6,5. Es una zona con pendientes entre el 15 – 45%, predomina la arcilla 2:2 y 1:1. Son suelos livianos, medianamente fértiles, con poca capacidad de retención de nutrientes, muy susceptibles a la erosión por el tipo de pendientes. Esta microrregión requiere de un manejo adecuado para evitar el arrastre y la pérdida de materiales, esto se logra evitando la desprotección del suelo dejando siempre la cubierta vegetal de rastrojos y malezas, manejar siembras en tres bolillos, en terrazas, evitando las quemas y el exceso de agroquímicos.
Comprende los siguientes cultivos:
a) El Charcón: Maíz x ñame || yuca.
b) Las Piedras: Ñame, maíz, yuca, arroz, maíz - yuca, ñame - maíz, ñame - yuca.
c) Pijiguayal: Arroz, ñame, maíz x ñame || yuca.
d) El Llano: Yuca, maíz, ñame, arroz, ñame - yuca, maíz x ñame || yuca.
e) San Antonio del Táchira: Ñame, maíz, arroz, maíz - ñame.
f) Laguneta: Arroz, ñame, yuca, maíz - ñame, yuca - maíz.
Como es evidente las microrregiones II y III presentan la modalidad de cultivos en asocios y cultivos múltiples en algunas de sus veredas y corregimientos descritas anteriormente. También se puede decir que la modalidad de cultivos asociados en la actualidad se ha disminuido.
1.3. USOS DEL SUELO RURAL
Cuadro 2. Uso potencial del suelo.
Uso potencial
|
Área (Ha)
|
Porcentaje
|
Producción Forestal Protección
|
19.218,50
|
29,48%
|
Agrícola
|
16.188,62
|
24,83%
|
Pecuario
|
14.190,85
|
21,76%
|
Recuperación
|
11.972,19
|
18,36%
|
Protección
|
1.679,21
|
2,58%
|
Silvopastoril
|
1.609,39
|
2,47%
|
Urbano
|
342,58
|
0,53%
|
Total
|
65.201,34
|
100,00%
|
Las tierras que presentan un potencial agrícola, en primera instancia se clasifican agrológicamente dentro de las Clases II, III y IV de la clasificación del IGAC. En consecuencia, los cultivos a desarrollar deberían ser permanentes y anuales. Conforman esta área las cuencas del Río Sinú, en los corregimientos de El Siglo, Punta de Yánez, Los Mimbres, Bugre, Berástegui, Laguneta y Santiago Pobre, con un área de 16.188,62 hectáreas, equivalentes a un 24,83% del área municipal.
Los suelos de vocación pecuaria corresponden a la Clase VI, con un potencial para cultivos permanentes que pueden producir una cobertura similar a los bosques. Los suelos de clase V que, si bien presentan riesgo de erosión, son apropiados principalmente para pastos. Se localizan principalmente hacia los corregimientos de El Siglo, Las Palmitas, Pijiguayal, Laguneta y Santiago Pobre, con una superficie de 14.190,85 hectáreas, que corresponden a un 21,76% del municipio.
Los suelos de recuperación son aquellos que deben ser restituidos para llevarlos a su condición inicial, que en su mayor parte corresponde a ciénagas y humedales. Esta área se encuentra comprendida en una gran parte por la Cuenca del Caño de Aguas Prietas, y los corregimientos de Berástegui, Bugre, Los Mimbres y Punta de Yánez con área aproximada de 11.972,19 hectáreas que corresponden a un 18,36% del municipio.
El suelo con vocación de protección corresponde a un potencial de áreas silvestres protegidas o a proteger, necesarias para la educación ambiental, el ecoturismo, la investigación científica y el paisajismo. Pertenecen a la Clase VII. Las limitaciones que presentan excluyen todo uso agropecuario e incluso para la producción de plantas comerciales. Ocupan áreas que se localizan en su gran mayoría en la Cuenca del Río Sinú y en el Caño de Aguas Prietas, con una superficie de 1.679,21 hectáreas, equivalente a un 2,58% del área municipal.
La vocación silvopastoril es una opción de producción pecuaria que involucra la presencia de plantas leñosas perennes (árboles o arbustos), interactuando con los componentes tradicionales (forrajeras herbáceas y animales) y todos ellos están bajo un sistema de manejo integral. Se podrían establecer estos sistemas en suelos de clases V y VI. Ocupan una superficie aproximada de 1.609,39 hectáreas, equivalentes a un 2,47%.
El uso actual del suelo rural se observa en el Cuadro 3:
Uso actual
|
Área (Ha)
|
Porcentaje
|
Ganadería Extensiva
|
45.319,18
|
69,51%
|
Protección
|
11.155,63
|
17,11%
|
Agricultura Comercial Tecnificada
|
4.966,94
|
7,62%
|
Extracción Forestal Selectiva
|
2.419,33
|
3,71%
|
Pesca de Subsistencia
|
856,44
|
1,31%
|
Protección de Humedales y Fauna
|
141,25
|
0,22%
|
Urbano
|
342,58
|
0,53%
|
Total
|
65.201,34
|
100,00%
|
El área de uso de esta actividad corresponde al área de pastos manejados más una parte de zonas arbustales, ambas incluidas en el estudio de cobertura, lo cual representa un área total de 45.319,18 hectáreas dedicadas a la ganadería equivalente al 69,51% del área municipal.
El suelo dedicado a uso de protección se presenta en zonas de pendiente y a lado y lado de las corrientes naturales existentes en el municipio. Esta unidad representa un área de aproximadamente 11.155,63 hectáreas que equivalen a un 17,11 % con relación al área municipal.
La agricultura comercial tecnificada es la labor de cultivo que se realiza principalmente en las llanuras aluviales o en áreas que tienen suelos de buena calidad natural. Se desarrolla en monocultivos, altamente tecnificado que se rotan durante el año, de acuerdo a la disponibilidad de agua. Se caracteriza por su exigencia en inversiones de capital (orientadas a superar las limitaciones bióticas – abióticas del medio con el fin de aumentar rendimientos). En este sistema se pueden separar dos grandes subsistemas que se definen de acuerdo a la exigencia o no de condiciones de humedad en el cultivo: Agricultura mecanizada de riego y agricultura mecanizada sin riego. Representa un área de 4.966,94 hectáreas, equivalentes al 7,62% del área municipal.
El bosque presente para la Extracción Forestal selectiva se encuentra degradado, debido a la intervención antrópica que ha ocasionado la disminución de la riqueza florística y estructural o bien puede corresponder en algunas zonas, a sucesiones vegetales antiguas. El uso actual de extracción forestal selectiva se da en zonas de bosques natural donde se permite la extracción (maderas) de algunas especies en forma racional y con características específicas predefinidas como tamaño, diámetro, ubicación, entre otras. Este uso se ejerce en áreas arbustales y áreas en bosque secundario, esta unidad representa un área de 2.419,33 hectáreas que equivalen al 3,71% con relación al área municipal.
La pesca de subsistencia y la piscicultura son los usos que se ejercen sobre aguas superficiales y a través del establecimiento de estanques piscícolas, dedicadas al levante y engorde de peces (Tilapia, Bocachico, y Cachama, entre otras especies), con el fin de comercializarlo en los mercados locales y autoconsumo. Estos usos se realizan en un área de 856,44 hectáreas equivalente al 1,31% con relación al área del Municipio.
La protección de humedales y fauna está relacionada con el principal uso que se les da a las zonas de amortiguamiento hídrico, que en épocas lluviosas se inundan, o tienen limitaciones porque el nivel freático está muy cerca de la superficie o por encima de ésta, lo cual produce una vegetación característica de la zona, que sirve como hábitat de especies faunísticas. Esta unidad cubre una superficie de 141,25 hectáreas equivalentes a un 0,22% del territorio municipal.
Con fundamento en la vocación y el uso actual del suelo rural, se generan conflictos por uso del suelo por la existencia de incompatibilidades o antagonismos significativos entre la oferta y la demanda. Hace referencia a la forma como las explotaciones inadecuadas de los recursos han afectado el sistema natural y, por consiguiente, los problemas que afectan no solamente a la comunidad rural, sino a su medio y al buen desarrollo y producción de las actividades.
Las zonas en conflicto por usos del suelo rural determinadas por el PBOT a partir del cruce de demanda (uso actual) y oferta (uso potencial), permitió identificar varias categorías que se resumen en el Cuadro 4.
Cuadro 4. Conflictos por uso del suelo.
Uso
potencial
|
Uso actual
|
Conflicto
|
Área (Ha)
|
Porcentaje
|
Agrícola
|
Ganadería Extensiva
|
Uso inadecuado alto
|
13.470,06
|
20,6592%
|
Producción Forestal Protección
|
Ganadería Extensiva
|
Uso inadecuado alto
|
8.759,20
|
13,4341%
|
Protección
|
Agricultura Comercial Tecnificada
|
Uso inadecuado alto
|
318,76
|
0,4889%
|
Protección
|
Ganadería Extensiva
|
Uso inadecuado alto
|
405,71
|
0,6222%
|
Recuperación
|
Agricultura Comercial Tecnificada
|
Uso inadecuado alto
|
3.090,16
|
4,7394%
|
Recuperación
|
Ganadería Extensiva
|
Uso inadecuado alto
|
7.798,26
|
11,9603%
|
Subtotal uso
inadecuado alto
|
33.842,15
|
51,90%
|
||
Protección
|
Extracción Forestal Selectiva
|
Uso inadecuado medio
|
5,06
|
0,0078%
|
Recuperación
|
Extracción Forestal Selectiva
|
Uso inadecuado medio
|
158,27
|
0,2427%
|
Subtotal uso
inadecuado medio
|
163,33
|
0,25%
|
||
Agrícola
|
Extracción Forestal Selectiva
|
Uso inadecuado bajo
|
49,15
|
0,0754%
|
Pecuario
|
Extracción Forestal Selectiva
|
Uso inadecuado bajo
|
96,06
|
0,1473%
|
Subtotal uso
inadecuado bajo
|
145,20
|
0,22%
|
||
Agrícola
|
Agricultura Comercial Tecnificada
|
Uso adecuado - Sin conflicto
|
1.558,02
|
2,3895%
|
Agrícola
|
Pesca de Subsistencia
|
Uso adecuado - Sin conflicto
|
0,10
|
0,0002%
|
Agrícola
|
Protección
|
Uso adecuado - Sin conflicto
|
1.108,95
|
1,7008%
|
Agrícola
|
Protección de Humedales y Fauna
|
Uso adecuado - Sin conflicto
|
2,34
|
0,0036%
|
Pecuario
|
Ganadería Extensiva
|
Uso adecuado - Sin conflicto
|
13.383,94
|
20,5271%
|
Pecuario
|
Pesca de Subsistencia
|
Uso adecuado - Sin conflicto
|
0,11
|
0,0002%
|
Pecuario
|
Protección
|
Uso adecuado - Sin conflicto
|
710,55
|
1,0898%
|
Pecuario
|
Protección de Humedales y Fauna
|
Uso adecuado - Sin conflicto
|
0,20
|
0,0003%
|
Producción Forestal Protección
|
Extracción Forestal Selectiva
|
Uso adecuado - Sin conflicto
|
2.110,79
|
3,2373%
|
Producción Forestal Protección
|
Protección
|
Uso adecuado - Sin conflicto
|
8.348,50
|
12,8042%
|
Protección
|
Pesca de Subsistencia
|
Uso adecuado - Sin conflicto
|
806,51
|
1,2370%
|
Protección
|
Protección
|
Uso adecuado - Sin conflicto
|
26,93
|
0,0413%
|
Protección
|
Protección de Humedales y Fauna
|
Uso adecuado - Sin conflicto
|
116,24
|
0,1783%
|
Recuperación
|
Pesca de Subsistencia
|
Uso adecuado - Sin conflicto
|
49,72
|
0,0763%
|
Recuperación
|
Protección
|
Uso adecuado - Sin conflicto
|
853,32
|
1,3087%
|
Recuperación
|
Protección de Humedales y Fauna
|
Uso adecuado - Sin conflicto
|
22,47
|
0,0345%
|
Silvopastoril
|
Ganadería Extensiva
|
Uso adecuado - Sin conflicto
|
1.502,02
|
2,3037%
|
Silvopastoril
|
Protección
|
Uso adecuado - Sin conflicto
|
107,38
|
0,1647%
|
Urbano
|
Urbano
|
Uso adecuado - Sin conflicto
|
342,58
|
0,5254%
|
Subtotal uso
adecuado - Sin conflicto
|
31.050,66
|
47,62%
|
||
Total
|
65.201,34
|
100%
|
||
1.3.1. Conflictos por uso inadecuado alto
Se presenta este tipo de conflicto cuando el uso actual es de tierras dedicadas a la ganadería extensiva en suelos con aptitud protectora-productora, de recuperación o protección, agricultura o suelo urbano; o cuando siendo usado un suelo como urbano, su aptitud es agrícola.
1.3.2. Conflictos por uso inadecuado medio
1.3.3. Conflictos por uso inadecuado bajo
1.3.4. Uso adecuado (sin conflicto)
1.3.4.1. Uso adecuado agrícola
1.3.4.2. Uso adecuado forestal
1.3.4.3. Uso adecuado silvopastoril
1.3.4.4. Uso adecuado pesca de subsistencia y piscicultura
1.3.4.5. Uso adecuado protección
1.3.4.6. Uso adecuado urbano
1.4. DISTRIBUCIÓN DE LOS PREDIOS RURALES
1.5. ACTIVIDAD AGRÍCOLA
Para el año 2018, según estadísticas de la Secretaría de Desarrollo Económico y Agroindustrial de la Gobernación de Córdoba, el área sembrada, cosechada, rendimiento, producción, número de explotaciones agrícolas, entre otros, son los que se muestran en el siguiente cuadro y en la Figura 2:
2. PROPUESTA DE DESARROLLO RURAL
Si partimos de la premisa que a mayor diversidad de cultivos hay mayor capacidad del ente territorial para adaptarse a la variabilidad y al cambio climático, teniendo en cuenta que una mayor diversidad de cultivos brinda mayor resistencia frente a enfermedades y plagas, genera más opciones de mercado y de generación de empleo, contribuye a la disminución de la pobreza y la pobreza extrema, ayuda a la reducción de gases de efecto invernadero, permite la conservación genética de especies autóctonas, fomenta la aplicación de buenas prácticas agropecuarias, involucra mayores capacidades técnicas, promueve mejores inversiones, permite la implementación de conocimientos y prácticas culturales diversas; entonces se puede concluir que además de ser importante, es urgente implementar políticas locales acordes con las políticas nacionales y mundiales que reactiven el desarrollo rural para garantizar la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza.
En ese orden de ideas, se sugiere que el Plan de Desarrollo Municipal 2020 – 2023 del Municipio de Ciénaga de Oro formule un Programa de Desarrollo Rural Sostenible que esté articulado con la Agenda de Desarrollo Global 2030, Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), también conocidos como Objetivos Mundiales, que son un llamado universal a la adopción de medidas para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad. Son diecisiete (17) objetivos que se basan en los logros de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, pero incluyen esferas como el cambio climático, la desigualdad económica, la innovación, el consumo sostenible y la paz y la justicia, entre otras prioridades.
De igual forma, el Programa de Desarrollo Rural Sostenible propuesto debe estar enmarcado dentro de la “Estrategia para la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en Colombia” definida por el Consejo Nacional de Política Económica y Social mediante el Documento CONPES 3918 del 15 de marzo de 2018, con dieciséis (16) grandes apuestas que estimularán el cumplimiento de las 169 metas de los ODS, además de la designación de 30 entidades nacionales encargadas de liderar las acciones que hasta el año 2030 marcarán la ruta del desarrollo social y económico de los colombianos en armonía con el medio ambiente.
El Centro Estratégico LIDERES “Libertad para el Desarrollo de Regiones Sostenibles” ha tenido en cuenta y ha incorporado los ODS en esta propuesta, así como también las metas establecidas en el documento CONPES 3918, como se muestra en el siguiente cuadro:
La propuesta denominada Programa de Desarrollo Rural Sostenible se sintetiza así:









